14. ¿Las oraciones son milagrosas?

Orando

No sé si usted se ha dado cuenta que los milagros descritos en la Palabra de Dios, con una o dos excepciones tienen algunas características particulares que quizá sea bueno desmenuzar, sobre todo si es usted una persona, como yo, que anda en busca de los milagros del Señor para nuestra vida.

a) Son detonados por la oración. Desde el Antiguo Testamento e incluso a manos del Hijo de Dios, los milagros tienen el antecedente de una oración. En el caso de Cristo incluso se trató de una oración de GRATITUD cuando resucitó a Lázaro de entre los muertos. Sin embargo, podemos afirmar que en todos los casos, expresada en palabras o en el mero pensamiento de los intrumentos para el milagro, éste detona por la oración y oración de fe, dice Santiago.

b) La oración es una oración de INTERSECIÓN. Es una oración por el bienestar de otra persona. No de uno mismo. Esto tiene mucho sentido en la manifestación del amor al prójimo como lo indica el Señor Jesucristo en sus mandamientos. Amar al prójimo como a uno mismo tiene su expresión en el interés de que ese otro ser humano reciba un milagro para su vida. Esto es muy bien visto por Dios, así que no es de extrañar que sea escuchada nuestra oración y cumplido nuestro deseo en beneficio de alguien más.

c) Siempre son para JUSTICIA. Entendamos que la justicia de la que hablamos no es la justicia humana en la que pensamos como si de un equilibrio se tratara, eso se parece más a la Ley del Taleón: ojo por ojo diente por diente, esto es equilibrio. Pero la JUSTICIA divina no tiene ese sentido tan humanista, Su justicia tiene que ver más con el cumplimiento de su voluntad en los términos relacionados a Su bondad y Su santidad. Él es el ser más bondadoso que existe sin que esto tenga que ver con nuestra conveniencia, así que todo lo que haga incluso en nuestro detrimento será justo y cumpliendo con el bien que Dios representa de manera absoluta. Créame, incluso cuando una ciudad entera se destruya por la causa de Dios será para justicia y para bien.

No olvide orar siempre por alguien más. Le invito a un ejercicio, hágase de un socio espiritual con el que usted intercambie sus oraciones por tan sólo una semana, ore por la otra persona siempre que quiera orar por usted mismo, no tenga miedo habrá alguien orando por usted de igual manera. Después de un tiempo platiquen y olviden el pacto. Esto sólo le mostrará la importancia de orar todo el tiempo, sin cesar, por los demás, terminado su pacto hágalo constantemente y sin obligación alguna, con todo su amor más bien. Así es como se pueden realizar milagros en la vida de las personas.

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