3. ¿Dios perdona? ¿Qué perdona?

Es común que el ser humano se pregunte de qué nos ha de perdonar Dios, si:

1. "Soy buena persona"… 

2. "No me meto con nadie"… o su variante "no le hago mal a nadie"….

3. "Me porto bien, ayudo a los demás"…

4. "Voy a misa todos los domingos"…

5. "Nadie me puede reprochar nada"…

Si notamos todas las aseveraciones anteriores, que son sólo por poner un ejemplo, están expresadas en referencia al ser humano. Efectivamente Dios nos pide que tenegamos amor por el ser humano, dice literalmente que nos amemos unos a otros, cosa muy digna de llevar a cabo y de acuerdo con su voluntas, pero eso no es lo único. También Dios pide que se le ame a Él sobre todas las cosas, con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Aquí es donde empiezan los problemas, una persona que ama a otras puede manisfestarlo (que no es lo más adecuado), no "metiéndose con ella". Pero con Dios no es así. Es al revés. Uno manifiesta su amor a Dios "metiéndose con Él". Entrando en una relación real, llena de verdad, de honestidad, de respeto, de admiración y de obediencia. Todas las primeras es probable que las llevemos a cabo con relativa facilidad pero la OBEDIENCIA es nuestro gran problema. A Dios le gusta que las cosas se hagan de acuerdo con su voluntad ya que su voluntad es la única que puede mantener respeto por su santidad. Aquellas cosas que se apartan de lo que Él pide son pecado, por lo tanto son ofensivas al Señor. La misma desobediencia a Dios es pecado. Así que cuando nos digan que Dios está ofreciendo su perdón para nosotros, evitemos los comentarios soberbios, altivos y orgullosos que marcamos en los cinco puntos al inicio. ¡Tenemos mucho de qué ser perdonados! ¡Mucho! Y quien lo niegue hace mentiroso a Dios. Cosa muy ofensiva a los ojos de Dios. Recibe el perdón del Señor, lo necesitas y yo también.

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