12. ¡Perdonado y olvidado!

Yo perdono pero no olvido. ¡Qué bárbaridad tan más común es tener esta corriente de pensamiento! Imagine tantito si Dios hubiera decido perdonar pero no olvidar. Estaríamos en serios problemas porque no habría manera de reconciliarse con Dios de manera permanente, a cada instante de nuestra vida tendríamos que ser juzgados y rejuzgados por nuestros nuevos pecados trayendo a colación los viejos. Dios no es así. La Biblia dice que si Dios perdona, olvida.

ISAÍAS 43:25 (RVR60)

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Como seres humanos, el pecado, la ofensa en nuestra contra resulta más bien imposible de olvidar aunque aseguremos lo contrario. No hace falta sino pensar en nuestras relaciones de novios o matrimoniales en las que, cuando cometemos un errorcito, nuestra esposa nos tiene por un par de días en una punitiva y desesperante "ley del hielo" de la cual es imposible salir hasta que se cumpla el tiempo reglamentario. El tiempo reglamentario por cierto, es algo que existe en un reloj complejísimo que hace tic tac en lo más profundo de su alma. Créame amable lector, existe y es complejisimo. No averigüe más. En fin, una vez cumplido el tiempo reglamentario viene el perdón. Lo terrible aquí es cuando viene el perdón pero sin la compañía del olvido. ¡Ja! Ahora le reto a que cometa otro errorcito. Bien que sabe que si lo llega a cometer, saldrán a relucir todos y cada uno de los errores del pasado sepultándole en una avalancha de culpabilidades. Las damas, por si fuera poco, tienen tan buena memoria…

Sé que muchos de nosotros nos reimos con anécdotas como estas pero realmente pasa en todos los sentidos, no olvidar es un excelente mecanismo de autodefensa listo para conservarnos vivos en el camino a la supervivencia emocional. Esto es porque somos humanos y no sabemos perdonar. Dios no sabe de supervivencias puesto que es eterno, así que con él no tenemos semejantes problemas, su perdón es para siempre y su olvido es seguro. ¿Entonces, hemos de pecar con libertad puesto que Dios perdona? ¡Por supuesto que no! Dios conoce nuestros corazones y sabe a la perfección cuando nos acercamos buscando SINCERAMENTE el perdón de su divinidad. Si no es así, pues es simple: no hay perdón.

Busca a Dios hoy mismo, ya sabemos que ofendemos su Santa presencia incluso con el mero pensamiento, así que hay muchísimo por perdonar. Ya Cristo justificó nuestro pecado ante Dios, sólo hay que creer que Cristo es real, que es Señor de la vida y vencedor de la muerte y entonces estaremos en paz con Dios. Buscar a Dios es cuestión de oportunidad y hoy tiene usted una oportunidad excelente. Confiese su pecado, busque el perdón de Dios de manera honesta. Sea perdonado, sea salvo hoy, no mañana cuando le urja porque le duele. Entérese cómo reconciliarse con Dios, aquí.

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