9. ¿Por algo pasan las cosas, o por alguien?

Dice una vieja advertencia que los mayores repetían en el momento en que había algún tipo de desafortunado incidente en la vida de cualquier persona: -¡No hay mal que por bien no venga!, sentenciaban. Y tienen razón, de alguna forma. Se refieren a la idea tácita de que algo vendrá de bueno para la persona en disfortunio. ¿Será cierto?

 

Vamos a ver este tema a la luz de la Escritura. La Biblia afirma que el Señor está en control de todo el universo, que las cosas que pasan en la vida de las personas también suceden bajo el ojo de observancia de Dios. Inclusive, es Dios quien, conociendo el futuro y todas las circunstancias que se avecinan, promueve las acciones de nuestra vida. Debemos tener cuidado aquí. Dios no se comporta como un adivino que lee la fortuna y que designa el destino de los seres humanos bucando satisfacerles. Dios es el Creador de cada átomo que compone este maravilloso mundo y es soberano para decidir lo que ha de pasar con cada molécula; pero Dios también es quien, en su amor increiblemente considerado con la humanidad, busca que nuestra vida esté llena de plenitud disfrutando de Él (de Dios), en nuestra existencia.

Cuando creemos en Cristo como nuestro redentor, como nuestro salvador, empezamos disfrutar de la compañía de Dios, de su consejo, de su consuelo, de su guía. A esta presencia de Dios en nuestra vida le llamamos Espíritu Santo. El principal objetivo del Espíritu Santo es que crezcamos espiritualmente para alcanzar la santidad que Dios pide de nosotros como su máxima creación. El camino para alcanzar tal santidad es el privilegio de empezar a disfrutar de Dios en nosotros. Dios con nosotros. Esto es lo que da incio al renacer de nuestra existencia.

Para desarrollar nuestra vida espiritual en la búsqueda de la santidad, es necesario que seamos probados y mostremos nuestro crecimiento, las pruebas son duras pero el Señor siempre está al cuidado de nosotros:

1 CORINTIOS 10:13 (RVR60)

"No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."

La prueba pasa y entonces viene el crecimiento. Damos pasos hacia nuestro objetivo; padecemos por un poco de tiempo pero finalmente de acuerdo a la promesa de Dios, llega el BIEN. El Señor está en el control de nuestra vida, no como antes, que el pecado y propiamente Satanás tenía el dominio de nuestra vida. Dominio es sometimiento y control: es interacción.

Por si te lo preguntabas, no son las estrellas las que influyen en nosotros, los astros son sólo creación de Dios. No hay tampoco adivina o adivino que pueda augurarnos nada que el Señor no desee para nuestra vida, no hay astrología que valga para vivir una vida plena y hacia la santidad de Dios. Busca al Creador, solo Él, únicamente Él ha prometido lo dicho en su palabra:

ROMANOS 8:28 (RVR60)

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."

Disfruta de esta promesa tan amorosa por parte de Dios.

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