22. Paz, ¿a pesar de todo?

La paz tiene como significado básico "la ausencia de guerra, de conflicto, de crisis", pero la paz dentro de las cosas que interesan a la vida espiritual del ser humano tiene un significado mucho más profundo e impactante.

La paz para Dios resulta ser mucho más trascendente y valiosa de lo que nosotros imaginamos, se trata de un sentido profundo de felicidad para nuestras almas. La tranquilidad con que nosotros podemos enfrentarnos a los sinsabores de la vida no tiene comparación con violencia alguna, conflicto alguno o crisis por enormes que sean.

Se podrá tratar de minimizar esta sensación de profunda tranquilidad generada por la confianza puesta en Dios, diciendo que se trata de "cocowash" o que hemos sufrido alguna suerte de hipnosos colectiva, o que se nos ha contagiado con el "opio de los pueblos", sin embargo lo que es real es real desde nuestras mentes. Existe una creencia ridícula que propone que lo único real es aquello que puede ser probado y que tiene manera de medirse y experimentarse, calcularse… ¡Vaya limitada manera de ver lo infinito! Nuestras emociones son reales aunque pretendamos medirlas para darles validez. No es posible probar la existencia del amor y sin embargo sabemos que está ahí. Lo mismo ocurre con la paz.

La paz inicia reconciliando nuestra alma, que por supuesto que también existe, con Dios. Nuestro espíritu, el de Dios y el nuestro, están separados en una ruptura eterna, ¡pero necesitamos de la presencia de Dios para que nuestra alma se halle en plenitud! ¿Ha tenido usted alguna vez la sensación de un enorme hueco existencial en su conciencia? ¿Ha experimentado una soledad profunda aunque esté junto a sus familiares, amigos y allegados? ¿O tal vez tiene la certeza de que debe haber un propósito para su vida pero no lo tiene claro ni mucho menos? ¿Falta algo en su vida? Pues es muy fácil, se trata de Dios. Pero nos han hecho creer que Dios: 1. No existe. y 2. No es necesario.

Nada más apartado de la verdad. A Dios se le puede ver, sentir, palpar, escuchar, se le vive, se le experimenta, se le busca y se le halla. Y además, ¡es indispensable para nuestra vida porque gracias a Él es que podemos tener paz! Cuando hacemos las paces con Dios, reconociendo que somos pecadores y que Cristo murió para que podamos acercarnos a Dios a pesar de nuestro pecado, (para concoer más sobre esto lee esto), a partir de ese momento Dios permite que nuestra alma se vea satisfecha y en paz con todos, incluyendo cada uno de los conflictos de la vida. Se trata básicamente de que estar en paz con Dios es lo más importante en la existencia, así que, todo lo demás puede ser vivido sin infelicidad.

Ser feliz es estar en paz. ¡La felicidad es ese estado en el que disfrutamos de nuestra existencia a pesar de todo!

Plenitud, amor, paz, felicidad, salud, armonía, bendición, ¿quién no quiere esto para su vida?

Pues es posible, sólo haz las paces con Dios porque Él es el dador de todas estas cosas y mucho más.

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