18. ¿Cómo debemos orar?

Humildad

La oración es un ejemplo de lo que llaman los estudiosos medios de gracia. Significa que son aportaciones de Dios a nuestra relación con Él, de manera que la vida tenga facilidad en Su presencia. Este medio es la manera más eficaz de buscar comunicarse con el Señor y traer hasta Él nuestras peticiones, pero también nuestros agradecimientos. Acerca de la adoración el Señor Jesús instruye que se haga en ESPÍRITU y en VERDAD, en la oración no es diferente.

SAN JUAN 4:24 (RVR60)

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

 

Dios es espíritu y nuestra alma también. Es importante entonces que sepamos que entre espíritus es la manera correcta de llevar a cabo la relación. Olvidemos un poco la forma de la oración para darle un poco de sentido profundo a esta práctica. Muchas culturas, si no todas, dan los pasos necesarios para llevar a cabo una oración. Algunos suponen que la manera ideal es cerrando los ojos, otros comentan que hay que tocar las puntas de los dedos como cerrando un circuito, otras, afirman que no hay oración sin arrodillarse y otras más en flor de loto. Pero a veces se olvida el detalle de que es nuestra alma la que ha de enlazarse con Dios. Es el espíritu el protagonista en la oración, no la forma. Alguien alguna vez reprobó la manera en la que yo oraba por una mujer, en el templo. Al parecer, le pareció demasiado que orara en voz alta por ella y poniendo mi mano sobre su cabeza. Cuando terminé de orar mi hermana, entrada en años ya, agradeció la interseción que hice por ella. Pero a alguien que estaba en la segunda fila del templo esto no le pareció. Supongo que no estaba concentrado en su oración sino en la mía. Esto es lo que es necesario comprender: Es el espíritu el que dicta las acciones durante la oración, no la forma. No es importante ni trascendente si se ora de pie o de rodillas, o sentado o postrado, lo verdaderamente importante es que sea el alma la que establezca la comunicación con Dios.

El otro concepto es EN VERDAD. "En espíritu y en verdad" dice la escritura, la frase "en verdad" tiene que ver con la honestidad con la que uno se aproxima a nuestro Padre Todopoderoso. Siceridad, honestidad, la verdad, eso es lo que busca el Señor en nuestra oración. No vale la pena tratar de maquillar nuestros sentimientos, emociones o necesidades delante del Señor porque Él ya lo sabe todo de antemano. Dice la Biblia que antes de que se abra nuestra boca el Señor ya sabe qué es lo que necesitamos. Entonces, la siguiente vez que ore a su Padre, hágalo sin tapujo alguno, no se limite en sus palabras, no se quede corto al expresarse, y sobre todo nunca ore si está distraido o si es que tiene que hacerlo por compromiso u obligadamente, estas cosas no agradan al Señor. Mi querido hermano que censuró mi manera de orar, estaba tan distraido observando mi oración que olvidó que él también estaba orando.

Hay estilos para todo, algunos preferimos orar en el entorno en el que nos encontremos, pero otros prefieren el silencio profundo de la madrugada, otros oran con algo de música en segundo plano, otros más buscan el campo y los lugares solitarios, el mismo Señor Jesús era de éstos; todos tenemos alguna preferencia al respecto pero más vale que todos coincidamos en algo: oremos al Señor en espíritu y en verdad.

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