24. ¿Qué es el Fruto del Espíritu?

Un fruto es aquella porción de la planta que permite que se le consuma, que se le distinga con facilidad y sobre todo que se multiplique (debido a la semilla que en muchas ocasiones se halla en él). El fruto, su nacimiento y desarrollo, representa el momento esperado por el sembrador, implica que se está llegando al momento de obtener provecho de lo sembrado y más aún, disfrutar de sus beneficios.

GÁLATAS 5:22 (RVR60)

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Llegado el momento daremos más profundidad a este tema, hoy solamente aclararemos lo que significa el tan llevado y traido FRUTO DEL ESPÍRITU que tanto se menciona en las comunidades cristianas. Lo primero que imaginamos es una fruta mágica o algún tipo de alimento especial, nada de eso. En la Escritura, se le compara con un fruto para dar a entender que es la parte más importante de un sembradío, es la meta principal de iniciar un huerto, es el propósito de la agricultura. En los tiempos bíblicos esto era de suma importancia. Hoy en día sigue siendo importante aunque en los entornos urbanos pierde cierta reelevancia. Para nosotros, la experiencia que implica probar un delicioso mango es ir al súper mercado y pagarlo con un reluciente billete.

Entonces, quizá podamos sutituir el concepto de fruto por un término más usado en nuestro entorno y que nos aclare este asunto: el salario. En México se le llama "la quincena", puesto que la mayoría de las personas cobra su sueldo cada 15 días. Sueldo, paga, raya, salario, quincena, como se le guste llamar, es el objetivo de todo trabajo. Es el momento esperado por el trabajador, es la meta que nos imponemos para realizar una labor y pacientemente ver pasar los días hasta que llegue el momento de cobrar. Así el fruto del Espíritu tiene esta característica. El fruto del Espíritu representa el momento esperado, en que se reciben los beneficios de una vida cristiana saludable.

Pero el dinero no identifica el tipo de trabajo que tenemos, así que tendremos que agregar otro elemento a nuestro ejemplo: los resultados. En todo trabajo se exige de nosotros que haya un resultado, si la empresa vende mucho, los vendedores están dando resultados; si no hay deudas, los adminitrativos están haciendo lo suyo; si no hay productos con falla, entonces los resultados de los productores son adecuados. El fruto del Espíritu representa también los resultados de una vida cristiana. Así se les reconocerá (a los cristianos), dijo Jesús, por sus frutos.

Falta un detalle, el fruto del Espíritu también debe funcionar como un elemento multiplicador en este ciclo tan bello que es desarrollar nuestra vida con Dios. El fruto muestra la semilla, mantiene las características de lo sembrado, augura la multiplicación del modelo. Lo voy a comparar con otro término que nos resulta muy conocido: la inversión. Invertimos para que el modelo que nos ha dado dividendos se multiplique y tengamos más. El Espíritu también se reinvierte en nuestros actos, en nuestras decisiones, en nuestra alma para que el modelo crezca, para que más y más personas deseen sembrar también la maravillosa planta que es el Espíritu Santo. Amén.

Tal vez lo mejor sea no intentar cambiar de analogía y continuar usando el clarísimo ejemplo que usa la Biblia para describir este fenómeno: el FRUTO.

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