21. ¿Humildad o humillación?

Hace mucho tiempo escuchamos que es necesario que nos acerquemos al Señor en humildad, pero pocas veces sabemos a ciencia cierta de qué se trata este asunto. Inclusive, muchas veces imaginamos que el término humildad suena a humillación, inclusive en muchos cultos al Señor se nos llama a eso: a humillarse.

La humillación como tal ha tenido, por muchos años ya, un sentido peyorativo en el que suponemos que hay un ser que, sin ser más grande que el otro, prentende serlo y siente que tiene el derecho a someter al otro. Muchas veces se ha utilizado la violencia para conseguir el sometimiento del otro, pero incluso puede llevarse a cabo a través de sutilezas, como las palabras o las emociones. Las palabras humillantes hacen que el prójimo se sienta menospreciado y muchas veces reconozca su condición natural "más baja" que su sometedor.

Con el estudio y la promoción de los derechos humanos, hoy en día podemos saber que no tenemos diferencia alguna, por ascendencia o por recursos económicos o por religión o por ninguna otra condición que se presente entre dos seres humanos. Pero la cosa es muy diferente cuando se trata de Dios.

Ya hemos establecido a lo largo y ancho de estos textos que Dios es el todopoderoso Creador de lo que existe. Que tiene interés en nosotros pero que es SANTO, puro, comparado con el mejor hombre o mujer que exista. No tenemos manera alguna de compararnos en ningún aspecto con Dios. Los derechos humanos no aplican de forma alguna en relación con Dios, es un error impresionante tratar de meter a Dios en las directrices de los derechos de los seres humanos. No hay derecho alguno que no haya sido establecido por Dios para su propia honra. Él es el Creador de todo y el dador de la vida, así, resulta que es bastante lógico que nos presentemos ante Él y su magnifico poder ilimitado, en la actitud más humillada posible, de manera voluntaria y buscando nuestro lugar frente a nuestro Soberano Dios. Si alguien puede y debe tener ese privilegio sobre nosotros es Él, estará usted de acuerdo.

Con los seres humanos la cosa no es HUMILLACIÓN sino HUMILDAD. Mire bien que hay sutiles diferencias al respecto. El hecho mismo de confrontar a otro ser humano, implica que establezcamos una lucha de poder casi inconsciente. En esta lucha de poder podemos hallarnos en ventaja: económica, de conocimientos, de recursos, geográfica, religiosa inclusive, de salud, de "suerte en la vida", etc. con nuestro semejante y aquí es donde podemos y debemos practicar la humildad. La humildad es saber hacernos equivalentes a nuestros semejantes, saber buscar su bien y exigir su derecho como nuestro. Es reconocer que no hay diferencia alguna en los terrenos espirituales y que podemos convivir en paz como creaturas de Dios. La humildad es compartirlo todo, es interesarnos de verdad, es disminuir nuestro ego, nuestro orgullo al grado de quedar "desnudos emotivamente" uno frente a otro y disfrutar nuestra compañía, solucionando nuestros conflictos. Es la manera ideal de vivir en sociedad.

¿Qué le parece? A mí me parece que la humildad es hermana gemela del amor. ¡Wow! Estas cosas son las que le gustan a nuestro Dios. Practiquémoslas.

1 PEDRO 5:5 (RVR60)

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.

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