23. ¿Qué significa tener la paz de Dios?

Nos hemos referido a diversidad de temas que están relacionados entre sí. Pero el tema que mayor relación tiene con los demás es la paz. La paz con Dios es el punto de partida para infinidad de promesas que se han de cumplir tarde o temprano por parte de Dios. La paz con Dios da rumbo a nuestra felicidad; es la paz con Dios, su paz, la que nos protege del daño causado, en circunstancia de pecado, por las problemáticas de la existencia. Dije bien: nos protege. ¿Cómo es esto?

Yo mismo tendré que aprender cómo luego de escribir este artículo. Me lo he preguntado tanto, he repetido tantas veces este texto, me es tan familiar que me cuesta darme cuenta que es la paz la que provoca una protección especial sobre mi mente y mi corazón. Pero no es descabellado. Leamos:

FILIPENSES 4:7 (RVR60)

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.


¡Y cuánto sobrepasa mi entendimiento! No podemos entender con facilidad la reelevancia de contar con la paz de Dios en nuestra vida. Su paz es adquirida a través de la confesión de que Jesucristo es el Señor, a través de la creencia honesta de que Dios le resucitó de los muertos y que hoy reina en la vida de los que le siguen; siendo este episodio un hecho en nuestra vida, podemos contar con la paz de Dios que avanzará a través de nuestro ser hasta invadirlo, familiarizarlo con su presencia y guardarlo en Cristo. Cuidarlo en Cristo. Conservarlo en Cristo.

Volvamos al texto: La paz de Dios guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo. ¡Gloria al Señor por esto! Es su paz la que nos conservará en Cristo, es esa herencia que ya ofrecía Jesús cuando dijo -Mi paz les dejo, mi paz les doy, y esta paz es provocada por la misma presencia de Dios en nuestra vida. El Señor literalmente viene a habitar nuestros cuerpos en compañía de nuestra propia alma. Somos dos espíritus habitando un cuerpo, nuestro espíritu y el Espíritu Santo. Éste es el que provoca una marejada de calma en nuestra alma, es el que otorga control a nuestra vida y es el que guarda nuestra vida del daño que causa el pecado fuera de Cristo.

Nuestro corazón está protegido por la presencia de Dios en nuestro ser, nuestros pensamientos están blindados ante los ataques del pecado, nuestra alma está a salvo de la perdición. La paz… la paz es por Él, por el Señor, por su presencia, por su control, por su luz.

La paz del Señor les cuide.

Otros artículos