40. ¿Podemos evangelizar al mundo? Segunda Parte

La evangelización dio inicio. Un mundo que desconocía de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, estaba por entrar en contacto con Él a través de sus discípulos. El terreno estaba virgen y toda palabra era novedosa, a veces aceptable, a veces perseguible. En este terreno, la evangelización se llevó a cabo hasta que se acercó el tiempo final. Nuestro tiempo.

 

Nuestro mundo cada vez más globalizado, se entera en un instante acerca de lo que ocurre y deja de ocurrir en las diversas latitudes; ante este panorama hoy en día es difícil hallar a alguna ciudad del mundo que no sepa de Jesús. Las misiones de la iglesia católica romana, con todas sus cuestionables acciones y doctrinas torcidas, ha llevado a cabo un enorme trabajo de posicionamiento del nombre de Cristo. Cristo se sabe quién es. Lo que nos pone en una situación diferente para cumplir con el encargo de ser testigos ante las naciones. No es lo mismo dar testimonio de Aquél de quien no se sabe nada, que hablar de Aquél del que ya se sabe pero no se conoce a profundidad. La imagen que cualquiera tiene de Jesús, debe ser modificada por boca de nosotros, sus testigos. Se le ve clavado en una cruz, se le ve atribulado y solitario, se le muestra molido y lastimado, se le enseña callado y de ánimo caído, se le ha mostrado dando pena. Nada más alejado de lo que el Señor es.

En nuestro país, la circunstancia cultural, tradicional y religiosa nos coloca en una posición distinta a los diversos países del mundo. Nuestro México, a más de ser –Siempre fiel; es el sitio en el que –No se acepta propaganda protestante, puesto que los hogares son católicos y así quieren mantenerse. Diciembre es el mes en el que millones de personas se movilizan para ir de visita al Tepeyac, no a Belén, y viven de manera intensa su vida “espiritual”, religiosa diría yo.

¿Reevangelización? Evangelizar a los evangelizados es hoy una labor reformadora más que de conquista. Conquistar a los conquistados es una tarea que pone en pie de lucha al padre contra el hijo y a la madre contra la nuera, se desmienten las conciencias y la fe que se ha practicado de nacimiento; es una tarea especial, diferente a la tarea de la iglesia primitiva: menos peligrosa y mucho más necesitada de sutilezas.

Pensemos en estrategias innovadoras, creativas, sutiles e impactantes para mover a los mexicanos hacia un verdadero encuentro con el Señor. Analicemos nuestra cultura, amemos a nuestro pueblo testarudo y poco abierto, vivamos una reevangelización adaptada a nuestra circunstancia y a nuestro tiempo sin apartarnos ni un ápice de la correcta doctrina y de las cosas que el Señor Jesús ha inspirado en su Iglesia por siglos. No olvidemos inclusive que no es lo mismo reevangelizar en Puebla que en Tabasco. Ni en Guanajuato que en Chiapas, ni en Guatemala que en Colombia. Oremos constantemente por que el poder del Espíritu Santo nos guíe e ilustre el camino que habremos de seguir ante cada situación en nuestro mundo.

 

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