38. Mi marido no cree en Dios… Segunda Parte

Que sea lógico no quiere decir que sea la voluntad de Dios. Cuando una muchacha que cree en Dios, decide poner sus ojos en alguien que no lo hace, contraviene lo que el Señor ha dispuesto para sus hijas. El Señor tiene bien claro que sus hijas, (primero que nadie sus hijas), tendrán que someter su deseo a un varón. Aquí es donde empiezan las recomendaciones:

 

1. Fíjese qué clase de voluntad tiene el varón al que se someterá gustosa. Dije gustosa.

2. No olvide que usted es ayuda idónea para alguien. Pregúntese: ¿ayuda ideal para hacer qué? En la respuesta tendrá usted todo el sentido de una vida con Dios y con un hombre que valga la pena ante Él.

3. Si ya está casada con alguien que no cree, ore. Y después, ore más. Ruegue por la misericordia del Señor para él y sométase a su autoridad (la autoridad de su marido), que eso agrada a Dios. Su Padre Celestial no le abandonará a la voluntad de alguien que es su enemigo y seguramente tendrá piedad de su esposo. Explico esto más adelante.

4. Busque esposo con la mirada del espíritu. El Espíritu Santo que mora en usted, es su guía máximo para la vida, sólo póngale atención, deje que Él haga. Recuerde que de Él viene todo lo bueno y en su tiempo.

5. Dé gracias por el marido que tiene o que va a tener y aprenda a someterse a su autoridad. La autoridad de Dios es de vital importancia para que su matrimonio funcione. Y dentro de la autoridad de Dios está clarísimo cuál es el orden que tuvo que establecer por consecuencia del pecado de la humanidad. Obedezca a Dios y todo saldrá muy bien en su matrimonio.

Hablemos de la autoridad. Dios es un ser que no tiene los mismos conceptos que nosotros. Comúnmente está más interesado en la justicia que representa hacer su voluntad y obedecer su autoridad que en lo que es correcto o incorrecto para nosotros. Dentro de nuestra humanidad pensamos que la justicia es equilibrio y para Dios no es así, para Dios es más importante que se sigan los lineamientos de autoridad que hacer lo que nosotros suponemos que debe ser lo correcto. Dentro del matrimonio las cosas son similares. Dios tiene establecido cómo es que debe ejercerse la autoridad y eso es lo que debemos hacer estemos casados o no con una persona cristiana.

¿Y si no me deja ir al templo? ¿Y si no me deja leer las escrituras? ¿Y si no me deja orar? Bueno, la respuesta a esto si usted era cristiana cuando se casó, es con otra pregunta: y si le preocupaba tanto esto, ¿por qué se casó con él? Ahora, según lo establecido por Dios tendrá que someterse a la autoridad de su esposo. Pero no se conforme, ya sabemos todos que cometió un error de principiante, pero ahora tiene el poder de Dios de su lado. Ore mucho rogando misericordia para su esposo. Si se somete a su autoridad, el Señor tendrá misericordia de él por amor a usted. Usted es su hija y usted obedecerá a Dios obedeciendo la autoridad de su marido. Dios está viendo todo, así que seguramente pronto cambiará la voluntad de su marido para meterla al orden establecido por él:

Dios es cabeza de Cristo, Cristo es cabeza del hombre y el hombre es cabeza de la mujer. Esto no lo digo yo, está escrito:

1 CORINTIOS 11:3 (RVR60)

Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

 

Otra cosa es cuando usted y su esposo eran incrédulos y ahora usted a conocido a Dios y su esposo permanece sin creer. Tenga confianza, tenga fe. Dios ha prometido que seremos un testimonio vivo de su amor por nosotros y nuestra casa será la primera en recibir ese testimonio. Ese es el mejor camino si usted desea que su marido se convierta al Señor. Ore por él, pero sométase a su autoridad. Quiera Dios tener misericordia de él.

¡Pida a la iglesia que le ayude a orar por su esposo!

Si me escribe yo mismo podré ayudarle a orar por él: yocreo@comoesdios.com

Le dejo esta parte de la Escritura para que medite o la comparta con quien está a punto de casarse con un marido no creyente:

 

2 CORINTIOS 6:14 (RVR60)

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré y andaré entre ellos,
Y seré su Dios,
Y ellos serán mi pueblo.

Por lo cual,
Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,
Y no toquéis lo inmundo;
Y yo os recibiré,

Y seré para vosotros por Padre,
Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

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