43. ¿Por qué he de dar diezmo?

coins, monedas¿De qué le sirven los diezmos a Dios? La verdad es que de nada. La idea de dar el diezmo para el Señor no tiene nada que ver con Dios sino con nosotros como seres humanos. Tiene que ver con nuestra disciplina y con el autocontrol de nuestros deseos. Alimenta más al crecimiento de nuestra vida espiritual que a los siervos de Dios. Hace crecer nuestro compromiso con Dios y con todos los que nos rodean, más que forzar el cumplimiento divino de su promesa de otorgarnos bendiciones. Dios no es un genio de la lámpara maravillosa que está a nuestra disposición para cumplir nuestros deseos. Dios es el ser más poderoso del universo y el propietario de todo lo que existe. Eso de entrada.

Leamos:

MALAQUÍAS 3:8 (RVR60)

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.


Nuevamente podemos ver una declaración muy fuerte de parte de Dios. Al parecer el asunto del robo habla de algo que da luz a este tema. Muchas personas opinan que no es justo dar diezmo, que por cierto es el 10% del ingreso, debido a que ha costado mucho trabajo ganárselo. O también hay quien opina que no lo da porque no sabe en qué se lo gastarán los que lo administran. O peor tantito, no saben si se lo robarán de las arcas de la iglesia. 

Una vez platicando con un grupo de cristianos recién convertidos al evangelio, hallé esta manera de explicar lo del diezmo para que quedase claro: es como un niño que es mandado a la tienda a comprar un poco de pan. Se le da un billete reluciente y se espera un honesto cambio, (dinero sobrante que se ha de devolver a su dueño). Acontece exactamente lo mismo con nuestro Padre. Él provee lo que necesitamos para comer, nos da lo que nos ha de alimentar, lo que hemos de ahorrar, lo que se ha de disfrutar en familia y provee también de un cambio, un sobrante destinado para los menesteres de su obra en la Tierra. La Biblia dice que no se le ha de poner bozal al buey que trilla y que todo obrero es digno de su salario, así, toda persona que labora de tiempo completo para el crecimiento de la iglesia del Señor ha de tener derecho a su salario. Para esto se usan los diezmos y las ofrendas en una iglesia.

La verdad es que lo que pase con los diezmos al llevarlos a la iglesia de Dios, no es de nuestra incumbencia, sería casi tanto como pedirle cuentas a nuestra madre sobre el uso que le ha de dar al cambio que trajimos luego de comprar el pan. Sin embargo, hay iglesias muy consideradas, que dan un informe detallado de la administración de lo recogido en diezmos y ofrendas. Mejor acostumbrémonos a que el diezmo ha de devolverse a la obra del Señor porque no es nuestro. Pertenece a Dios y él será quien lo cuide y pague a quien haga mal uso de él.

Dios mismo estimula el pago del diezmo ¡prometiendo algo sin precedentes!

MALAQUÍAS 3:10 (RVR60)

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

¡Qué cosa tan impresionante! Debido a la dureza del corazón del pueblo, Dios promete que nos bendecirá enormemente, más de lo que lo hace comúnmente, pero que no nos quedemos con el cambio. Veo muy mezquino de nuestra parte dar el diezmo, que no es nuestro sino de Dios, por esta razón, sin embargo la promesa está ahí y será cumplida sin duda alguna. Si damos el diezmo, recibiremos más bendición de la que podemos merecer.

Resumiendo:

1. Demos el diezmo sabiendo que ya hemos recibido la bendición y la provisión del Señor y el 10% es lo que corresponde para el crecimiento del reino de Dios.

2. Demos el diezmo sabiendo que no es nuestro.

3. Demos el diezmo sabiendo que hay promesas extraordinarias para el cumplimiento de esta obligación con Dios.

4. Demos el diezmo sabiendo que es Dios quien juzgará su buen o mal uso.

5. Demos el diezmo sin dolor en nuestro corazón. El Señor proveerá lo que necesitemos para vivir decorosamente con el restante 90% y si no te alcanza, clama al Señor para que te provea más recursos pero no le robes lo que es de Él.

 

 

 

 

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