46. ¿Qué espera Dios de mí? Segunda Parte

Continuemos con las cinco fases que hemos de considerar para entender qué es lo que Dios espera de nosotros. Antes de continuar le recuerdo que puede contactarme a través de: yocreo@comoesdios.com , exprese sus dudas, todo es absolutamente confidencial. Gracias. Adelante con la lectura.

3. FRUTO. Nuestro Dios espera fruto de nosotros. El fruto es lo más añorado por quien planta un huerto. Es el resultado magnífico de todo aquél trabajo duro del campo. Implica que la planta ha madurado y está lista para reproducirse, el fruto tiene semillas y al mismo tiempo es el delicioso beneficio de la siembra, los cuidados y la madurez. La expectativa es mayúscula, Jesús lo menciona de la siguiente forma:

S. Mateo 7:15 (RVR60)

Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.Ustedes los conocerán por sus frutos, pues no se recogen uvas de los espinos, ni higos de los abrojos.Del mismo modo, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.El buen árbol no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos.Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.Así que ustedes los conocerán por sus frutos.

Sí, el Señor espera que nosotros seamos árboles de los que dan buenos frutos, no de aquellos que su fruto sale malo y más que malo. Si el agua con se alimenta la planta está contaminada o la tierra no tiene alimento suficiente o la semilla era de mala calidad, o no se le cuida y se le abona, es probable que la planta de malos frutos. Lea la Biblia, busque al Señor en oración, practique el amor, permita que alguien le discipule (le enseñe), júntese con los creyentes para alabar a Dios, busque un ministerio para servir a sus prójimos, dé a conocer el amor de Dios entre sus familiares y amigos, DE AHÍ SALDRÁ EL BUEN FRUTO QUE DIOS ESPERA DE USTED: EL AMOR A SU PRÓJIMO.

4. HACER SU VOLUNTAD. Una vez que usted mismo esté viendo los frutos que Dios espera, entonces podrá empezar a hacer su voluntad. Usted no se preocupará nunca más acerca de su gratitud, su identidad estará perfectamente afianzada en su mente y en su espíritu, su productividad para el reino de Dios estará funcionando a la perfección y entonces podrá usted darle forma a ese propósito que Dios tiene para su existencia. Algo que debe saber con claridad es que nuestro Dios tiene un propósito para que nuestra vida no pase desapercibida, para que no sea vacía y menos aún un desperdicio. ¡Pero ese propósito lo conocemos hasta la fase 4! ¿Acaso no se prepara un soldado para la guerra? Hay soldados inclusive que se preparan toda la vida y su propósito no llega, pero eso no significa que su vida haya sido inútil. El Reino de Dios se construye así: con soldados bien preparados, con plantas bien alimentadas, con frutos genuinos, con hombres y mujeres que respetan a Dios y están dispuestos a hacer lo que Él ordene y cuando lo ordene. Es el Rey quien indica qué, cómo y cuándo hacer algo.

Sea paciente, no olvide que Dios le presentará su voluntad en el momento en que usted sea requerido. Él será claro y contundente. Si no me lo cree pregúntele a San Pablo:

Hechos 9:3 (RVC)

Pero sucedió que de pronto en el camino, ya cerca de Damasco, lo rodeó un poderoso haz de luz que venía del cieloy que lo hizo rodar por tierra, mientras oía una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él contestó: ¿Quién eres, Señor? Y la voz le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa te es dar de coces contra el aguijón.

Él, temblando de temor, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad. Allí se te dirá lo que debes hacer.

¿Le parece lo suficientemente claro? Lo es. Sólo que necesita darse cuenta de que debe de llegar el tiempo idóneo en el que usted reciba las instrucciones de su voluntad. HACER LA VOLUNTAD DEL SEÑOR REQUIERE DE AMAR AL SEÑOR CON TODO NUESTRO SER.

5. SANTIDAD. Dios busca de nostros santidad. Haciendo su voluntad alcanzaremos la marca que Jesús puso cuando vivió entre nosotros. Jesús se enojó, pero no peco; Jesús tuvo temor, pero no pecó; Jesús tuvo duda, pero no pecó; Jesús padeció, pero no pecó; Jesús se gozó, pero no pecó. Esa es la diferencia entre Jesús y nosotros, nosotros hacemos lo mismo pero nos dejamos dominar por esas emociones y terminamos pecando. Dios pide que seamos Santos porque "hijo de tigre, pintito". Se oye raro, pero es eso, Dios es santo, Dios es nuestro padre, sus hijos han de ser santos. La santidad es irreversible, la santidad se gana al final del proceso, Dios premia la santidad, Dios provee lo necesario para que nuestras debilidades se conviertan en fortalezas gracias a Él. Nuestra meta es alcanzar la mejor referencia que tenemos en el camino hacia Dios: Jesús.

Su vida fue ejemplar y su muerte fue el parteaguas más importante de la historia. Pero su vida no sería ejemplar y su muerte sería común si no hubiera sido SANTO. Él, Jesús, debe ser nuestro ejemplo de vida. Y de muerte.

Cuando muramos, nuestro espíritu habrá sido capacitado para estar en la presencia de Dios mismo. Podremos verle y disfrutarle porque habrá recorrido el camino que fue trazado para él desde el principio del tiempo antes que se abriese el enorme paréntesis llamado pecado. La santidad es el preámbulo para nuestra muerte física pero la puerta para nuestra vida eterna.

Pablo se despedía así del mundo:

2 Timoteo 4:7 (RVC)

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Pero mejor es cómo Jesús se despidió del mundo:

Hechos 1:8 (RVC)

Pero cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo recibirán poder, y serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.


Eso es mucho mejor. Uno se despide en pasado. Pero Jesús se despide en futuro. La vida sigue y necesitamos santidad para llegar allá. Sin santidad nadie verá al Señor, dice la Escritura.

LA SANTIDAD CAPACITA A NUESTRO ESPÍRITU PARA ESTAR EN LA PRESENCIA DE DIOS ETERNAMENTE.

 

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