51. ¿Por qué se hace fiesta en navidad?

Muchos de las personas que conozco celebran la navidad con bombo y platillo, suele ser que se dan y se reciben muchos regalos, abrazos y buenos deseos. La navidad indica que ha llegado el tiempo de hacer fiesta, de ir de vacaciones, de disfrutar a la familia y de recibir más dinero del que se esperaba por lo negocios y por el trabajo. La fiesta es mundial, gran parte del mundo celebra la navidad incluso cuando no signifique nada para la religión que se profese. Por años, las marcas más importantes del globo como las refresqueras, la comida, los autos, la moda, han tomado la navidad como el pretexto ideal para recibir un enorme botín de parte de los compradores. ¡Hay alegría hasta en los osos polares, renos, pingüinos y demás fauna polar! Cae nieve (al menos en los países norteños), y los panoramas son espectaculares para aquellos que vivimos de tomar fotografías. El optimismo es arrebatador y todos podemos sentir que el universo entero comparte nuestra felicidad. Esto, ¿será bíblico?

 

La respuesta es sí. Es bíblico. ¿No me cree? Leamos esta parte de la Biblia donde se da una de las profesías más claras acerca del nacimiento de Cristo:

Isaías 9:2-3 (RVC)

El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; sí, la luz resplandeció para los que vivían en un país de sombras de muerte.Tú aumentaste el regocijo, y acrecentaste la alegría. En tu presencia se alegrarán, como se alegran durante la siega; como se regocijan cuando se reparten el botín.

Como podemos ver con claridad, está profetizado que el nacimiento de Cristo será de gran celebración. Así que no hemos de asombrarnos de que todo esto acurra a lo largo y ancho del mundo. ¡Se trata de la fiesta más grande de la vida! Y no es para menos, la salvación de la humanidad había nacido encarnada en un Hombre que a la vez es Dios. A través de él, de Jesús, todo hmbre y toda mujer tienen acceso de nuevo a su Creador. Él es el héroe más grande de la humanidad, no hay nadie que haya dado más ventajas al ser humano en el sentido de su trascendencia y el descubrimiento de su espiritualidad. No hay regalo más grande que se pueda recibir por parte de Dios que el nacimiento de su único hijo, con la meta de ser sacrificado por cada uno de los que crean en él.

¡Toda celebración es poca para recordar el cumplaños de quien tiene esa reelevancia en la humanidad! ¡Habrá regalos! ¡Habrá botín! ¡Habrá vino, baile y amor! ¡Habrá cantos y ceremonias! ¡Habrá alegría sin par! Y si alguien merece todo este alboroto es Cristo.

No nos alarmemos por la enorme fiesta, pero sí coloquemos muy bien en nuestra cabeza que Cristo es el cumpleañero. Llevemos regalo a la fiesta. No hay mejor regalo para darle a Cristo que nuestra confianza, nuestra fe, nuestro corazón dispuesto a creer. Nada apreciará más el Señor que esto. No lo olvidemos. Nunca.

 

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