54. ¿Las mentiras piadosas son pecado?

El asunto del color de la mentira es un tema que nos ocupa desde hace muchos ayeres. Se piensa, e incluso se fomenta en los niños que el color de la mentira la hace menos pecaminosa o nosiva. Hay quien afirma inclusive que existen mentiras piadosas, mentiras blancas, mentiras amorosas o mentiritas. La verdad es que muchas veces mentimos más por la costumbre de hacerlo que por querer inflingir algún tipo de daño, de ahí que se les nombre mentiritas blancas. Otras veces decimos una mentira como el consabido: ¡Claro, te queda estupendo ese vestido! Cuando en realidad hay lonjas saliendo por todos lados o le desfavorece por completo el modelo o el color, pero aún así no nos atrevemos a hablar con la verdad. Mentiras amorosas. Mentiras piadosas pueden ser aquellas que decimos para no dar una mala noticia o para ganar algo de tiempo hasta que el interesado se entere por cualquier otro medio. ¿Qué dice la Biblia al respecto?

¡Uf! Bien pues hay malas noticias. Resulta que para Dios toda mentira, blanquita o amarillita, piadosa o alevosa, amorosa u odiosa, todas son abominación. Vale pena aclarar que abominación es aquello que es condenable porque causa repulsión y que es simplemente intolerable. Ante la santidad absoluta de Dios es igual de condenable una mentirita que un asesinato o un robo o cualquier otra cosa que sea pecado en contra de Su santa presencia. No me mal entienda, las consecuencias de uno u otro pecado son extremadamente diferentes, matar a alguien tiene consecuencias devastadoras pero mentir sobre el vestido de la novia no pasará de un buen pleito cuando se entere de la verda. Y lo hará. Lo que realmente sucede es que para Dios el olor de un pecado es tan desagradable como el del otro. Una mentira, por pequeña que parezca apesta lo mismo que cualquier otro pecado delante de su presencia. 

Vamos a la Bilbia:

Salmos 101:7 (RVC)

No habitará en mi casa quien cometa fraudes, ni se presentará ante mí ningún mentiroso.

Hay seis, y hasta siete cosas que el Señor detesta con toda el alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
las manos que derraman sangre inocente…
 

Hay algo más grave aún, resulta que Satanás, el Diablo mismo, es el padre de toda mentira, desde el principio de los tiempos ha estado manipulando la información para desviarse de la verdad y así conseguir sus resultados tan desagradables. Si Satán es el padre de la mentira, y resulta que Dios es el Padre de toda verdad, (incluso afirma que conoceremos la verdad y la verdad nos liberará y esa verdad viene de Él a través de su Hijo Jesucristo), entonces es más o menos fácil decidir a qué familia deseo pertenecer: a la familia de mi padre Satanás, o bien a la familia de mi Padre Dios. 

San Juan 8:44 (RVC)

Ustedes son de su padre el diablo, y quieren cumplir con los deseos de su padre, quien desde el principio ha sido un homicida. No se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que le es propio; porque es mentiroso y padre de la mentira.

Decida hoy. Practique la verdad. La verdad le hará verdaderamente libre, no tendrá que estar inventando mentira sobre mentira porque finalmente la verdad es una y no hay nada qué inventar acerca de ella. Esto no quiere decir que no diga la verdad con tacto. El amor debe ir acompañando a su nueva decisión de decir siempre la verdad. Verá usted cómo su vida empieza a transformarse por medio del Espíritu Santo.

 

 

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