53. ¿Existieron los Reyes Magos o Santos Reyes?

Pocas, muy pocas emociones se comparan con la que existe en los pequeños el día 6 de enero muy temprano por la mañana. Esta fecha es la que en México, al menos, se lleva a cabo una tradición religiosa cultural a la que nos hemos hecho poco menos que adictos. Mire usted: el día 5 de enero de cada año, por la noche los niños van a sus camas con su cobija enorme y calientita tejida de esperanza. Han escrito durante el día, pero planeado durante semanas, una carta singular que escriben con un destinatario especial, los Reyes Magos. Les escriben haciendo evidente que se han portado perfectamente, que han comido todas sus verduras y que han obedecido en todo a mamá; una vez establecido esto, entonces viene una lista de juguetes que "solicitan" amablemente a tales Reyes, que sean obsequiados a manera de premio gordo. Y empieza la magia.

Se supone, esto es lo que dice la tradición, que los mismos magos de oriente que visitaron al Señor Jesús cuando bebé tienen la facultad de evaluar el buen comportamiento de los pequeños y pequeñas que les escriben con entusiasmo y les premian su esfuerzo con bellos juguetes que "aparecen" al día siguiente sobre los zapatitos de los desvelados pequeñuelos. La emoción de recibir mágicamente un juguete obsequiado es indescriptible, pero la historia es de lo más mítica. Vamos a la historia real, leamos:

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,  diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. (S. Mateo 2:1, 2 RVR60)

Vemos en la porción de la Escritura que los que llegaron eran magos que provenían de algún país al oriente de Jerusalén. No se dice que hayan sido reyes, por lo que esta aseveración es irregular. Luego se les ha dado número, se ha dicho que son tres y más aún, por ahí alguna hisotoria romántica habla de un cuarto personaje. Inclusive se les ha dado nombres, color de piel, montura y en fin, toda suerte de detalles de los que la  Biblia no dice nada. Pero hay algo que sí se dice, estos magos venían a adorar al rey recién nacido. Aquí empieza lo realmente bello de esta historia, lo trascendente y lo relevante. Unos seres humanos importantes por su profesión, inclusive famosos ya que fueron llevados ante el rey Herodes para comparecer ante él, y ricos, llegan de un viaje, guiados por una estrella y sin más adoran a Jesucristo como un testimonio de su importancia histórica, espiritual y universal.

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. (S. Mateo 2:11 RVR60)

Estos magos sabían de cosas sobrenaturales, de eso se trata su oficio, y vienen a arrodillarse ante un niño que habita en una casa modesta, no un palacio, habían estado en el palacio y el rey recién nacido no estaba ahí, estaba en esta casa sin mayor gloria, pero si decir media palabra se postran, es decir, se arrodillan para adorar al Cristo. ¡Esto es maravilloso a todas luces! El niño aún no había hecho nada para merecer los regalos pero eso no era importante, lo importante era la presencia sobrenatural del Hijo de Dios en medio de los seres humanos. Recibir sin merecer es un excelente medio para explicar un concepto vital en la relación entre Dios y el ser humano: la gracia. Pero este tema lo atacaremos más adelante, por lo pronto sea cuidadoso al tocar el tema de los magos con sus hijos, apéguese a la verdad bíblica y permita que disfruten de juguetes nuevos pero por las razones correctas, esto será de mayor bendición para su familia.

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