61. ¿Qué tan malo es el Carnaval?

Hace unos años me encontré en la dinámica de averiguar qué es lo que hacía tan especial al Carnaval. Averigüé entonces que miles de personas se reunen alrededor de un ritual masivo y sin contenido espiritual alguno en preparación a la llegada de la Semana Santa o la también conocida como la Semana Mayor. Uno de los comentarios que escuché en ese entonces tenía que ver con la idea, nada sensata, de provocar al cuerpo, llevarlo a su límite debido a que más adelante vendrían los días de guardar.

Si esa es la dinámica, le advierto que no estará haciendo nada lógico, ni inteligente, ni sensato, ni santo. La escritura habla de engañadores que vendrán en busca de cosechar almas para su destrucción. Hay una idea errónea de que Dios y Satanás están en franca competencia para ver quién tiene más almas al final del tiempo. No es así. Debido al pecado, el hombre tiene perdida su alma, no tiene manera de que su alma se presente delante de Dios, su creador, para gozar de su magnifica presencia. Dios desea que las almas vivan eternamente frente a Él como era su plan al principio y tuvo que hacer algo para que el hombre y la mujer recuperaran su relación con la divinidad. Así, Satanás no colecciona almas, sólo se ocupa en que no sean rescatadas por Dios. Nos odia con profundo odio. Nos quiere muertos, es homicida.

S.Juan 8:44 (RVR60)

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Así que no se engañe. Cuando usted le da vuelo a sus deseos carnales y echa a andar todos los recursos de su cuerpo para hallar placer descontrolado, lo hace a costa de su propia paz con Dios. Satanás nos miente diciendo que merecemos un poco de ánimo, de juego, de diversión, de esparcimiento, placer y que nada hay de malo en satisfacer nuestras inquietudes, pero créame es todo lo contrario. Todas estas cosas las tenemos porque nuestro Dios nos las dió. Nos dió el placer y los deseos y las inquitudes y las idea de divertirnos y alegrarnos, pero no bajo descontrol. El mismo apóstol Pablo decía: todo me está permitido pero no todo me conviene. Excelentes palabras para ilustar este punto.

Si piensa que lo que usted va a hacer en Semana Santa es un sacrificio, está en el más terrible de los errores. No hay sacrificio que valga. El sacrificio, y déjeme ser enfático: El sacrificio que se tenía que hacer ya fue hecho y no lo hicimos ni usted ni yo, fue Jesucristo quien se sacrifico precisamente porque nosotros somos incapaces de llevar a cabo algo tan delicado como un sacrificio. No podemos ni con la entereza de nuestras acciones en los días de Semana Santa; tenemos que destramparnos antes, ahora imagine si podríamos hacer el sacrificio de muerte que Cristo hizo en vez de nosotros. Claro que no. Si le asusta guardar días de calma y oración, meditación y crecimiento espiritual en Semana Santa, no lo haga, no es necesario. Por favor no se destrampe para "guardar" los días santos, esto es inútil y raya en lo tonto.

El Carnaval abre su corazón, su mente y su espíritu a Satanás. Esto no está bien ante Dios. ¿Con qué cara vendrá usted a pedir perdón por los pecados cometidos en aquellos días en que se entregó voluntariamente a Satán? ¿No le parece algo ridículo?

Todo lo que haga, la diversión, tomar una copa, salir de paseo, salir con su novia o su esposa, incluso un buen paso de baile, hágalo como para el Señor. El Señor está presente de todos modos.

Romanos 14:6 (RVC)

El que da importancia a ciertos días, lo hace para el Señor; y el que no les da importancia, también lo hace para el Señor. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que deja de comer, lo hace para el Señor, y también da gracias a Dios.

 

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