64. ¿Somos luz del mundo?

Fíjese que hace un tiempo decidimos en nuestra iglesia que tendríamos que establecer una visión para que nuestros hermanos y hermanas y sus familias pudiesen estar unidos en un mismo Éspíritu como dice la Biblia. Para esto consultamos la Escritura y aplicamos precisamente lo que el Señor Jesús tenía planeado como visión para los Hijos de Dios: ser luz y sal de este mundo. ¿Qué significa esta metáfora?

La manera ideal de comprender esta ilustración que hace Cristo ante sus discípulos y la gente que le seguía, es leyendola con calma así que tómese unos minutos para leer la porción de la Biblia que sigue y medite en ella.

 

San Juan 9:5 (RVC)

Mientras que estoy en el mundo, soy la luz del mundo.

Un poco antes de hacer un milagro a un ciego, Jesús expresó esta frase tan interesante. Note usted que el Señor Jesús se llama a sí mismo "la luz del mundo", pero más nos interesa la frase que le antecede. "Mientras que estoy en el mundo" plantea una temporalidad que limita su aseveración. Jesús fue la luz de mundo mientras estuvo en el mundo. No se confunda, Jesús es el Señor del universo, pero su posición como la luz del mundo ha sido conferida a otras personas. Él resucitó y partió hacia su Padre pero no dejó este mundo en oscuridad, prendió una luz y la dejó perfectamente establecida.

 

San Juan 8:12 (RVC)

En otra ocasión, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»

En su permanencia en el mundo el señor se hizo de seguidores, de inmediato buscó quien deseara seguirle como se sigue a una fuente de luz en la oscuridad y ciertamente los seguidores de esa luz adquirían lo prometido: la luz de la vida. Pero no sólo eso sino que adquirirían, también, en la dinámica del reino de Dios, la facultad de SER luz.

 

San Lucas 11:33 (RVC)

»Nadie esconde la luz que se enciende, ni la pone debajo de un cajón, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, también tu cuerpo estará a oscuras.

Ten cuidado, no sea que la luz que hay en ti resulte ser oscuridad.Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, y no participa de la oscuridad, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.»

El Señor Jesús empezaba a determinar que sus seguidores tendrían una visión mayor que la que cualquiera podría imaginar. Ser la luz en un mundo de oscuridad no es poca cosa, pero somos entrenados para eso. Es el Espíritu Santo quien faculta a nuestro ser para funcionar como luz en el mundo. Cristo sabría sobre la incomprensión de sus términos. Nuestra sociedad postmoderna y un tanto cínica nos aleja en su pensamiento cultural de la certeza de ser lo que Jesús dijo que seríamos; pero Cristo enfatizó este concepto para que no hubiese duda alguna de lo que estaba planteando.

 

San Mateo 5:14 (RVC)

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa.De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.


Eso justamente es lo que significa sel la luz del mundo. Una vez que Cristo fue a su Padre, habiendo mostrado las buenas obras que emanaban de Él, y dando el crédito a Dios, encarga a sus seguidores que hagan lo mismo. El mundo debe estar perfectamente iluminado por los que somos seguidores de Cristo. Nuestra visión es ser luz del mundo. Influir en el mundo. Modificar al mundo con las obras buenas que vienen de Dios y que dan crédito a Su bondad. Quizá usted no se lo crea con facilidad, pero ese es el planteamiento de Cristo. El fue la luz del mundo mientras estuvo aquí, ahora es el turno de nosotros bajo la capacitación espiritual del Espíritu Santo. Comprenda algo: la luz que nosotros somos en el mundo no es de nosotros sino de aquél que nos envió. El mundo ve en nosotros la luz de Dios. Si no tiene la certeza aún, créalo cuanto antes, porque le necesitamos para alumbrar.

 

 

 

 

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