66. ¿El propósito del ser humano es ser feliz?

Quizá la más antigua pregunta del ser humano es ¿cual es el significado de la vida? ¿cuál es su propósito? Muchas formas de pensamiento a través de la historia han dado trámite a buscar respuesta para estas preguntas que casi son retóricas. La verdad es que es inútil pensar en la vida porque no hay respuesta en la ciencia al respecto de su causa y menos aún de su significado. La ciencia ha hecho esfuerzos inmensos para definirla pero es demasiado compleja para hacer tal cosa. No me mal entienda, la vida incluso podría hallar una definición en sus características, en su comportamiento o incluso en su composición, pero no es a eso a lo que nos referimos; lo que nos atañe es ¿qué propósito tiene la vida? Puesto que no pasaría nada malo si todo fuera inerte y sin vida, entonces, ¿para qué fue diseñada? ¿Sabe usted que la Biblia habla de ello?

Uno de los temas de mayor reelevancia en la Bilbia es justamente la explicación de la vida. No sólo su origen biológico, (en lo que se obsesiona la ciencia y critica), sino en su reelevancia, su significado, su propósito, su uso, su valor, su trascendencia y su explicación. Todo lo que he comentado sirva como introducción a nuestro tema que es: la felicidad.

Derivado del estudio del quehacer de lo vivo, la filosofía que dista de la biología a pesar de ser ciencias, ha intentado dar respuesta en diversos niveles de pensamiento. Uno de los más populares y que ha permeado al sentido más general de lo social tiene que ver con la autosatisfacción y la felicidad. La búsqueda de la felicidad parece ser la tarea a la que estamos más inclinados los seres humanos. Deseamos ser felices. Deseamos estar satisfechos, plenos y alegres. La satisfacción de nuestros deseos suele atraer felicidad. Al menos hay quienes piensan en esto. Hay incluso algunos que opinan que las religiones lo que buscan es que el ser humano adquiera un placebo que dé significado a la vida y en una suerte de flotante actitud se enfile hacia la muerte y su paso al más allá, lleno de felicidad. Pero no hay nada más alejado de lo que Dios dice en su palabra.

San Juan 5:26 (RVC

Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

Dios plantea la creación de "algo" vivo con un propósito, la vida es inherente a Dios y su secreto con él está guardado. Hemos conocido a Dios como un ser con vida en sí mismo, inventor de los conceptos que nos asombran más: el tiempo, el espacio, el espíritu, el desarrollo, el crecimiento, el movimiento, en fin. Además sabemos con certeza que el diseño de la vida requiere de propósito, cosa que sólo puede ser asumido por un ser inteligente. Ambos: el diseño y el propósito. En este sentido es bueno tratar de vislumbrar el pensamiento de Dios al respecto de la revelación por inspiración en la Escritura. Mire lo que dice la escritura acerca del propósito del ser humano:

Génesis 1:26 (RVR60)

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.  Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

En una pequeña porción de la Escritura, se mencionan dos veces el propósito de la creación del hombre. El sentido de su vida será dirigir, administrar, sojuzgar, señorear todo lo creado. Estaba bueno ¿no cree?, pero entonces pecamos. Esta ofensa a Dios por parte del ser humano acabó con el propósito original. Pero con la llegada de Cristo, lo recuperamos. Varias partes de la Escritura mencionan cómo el hombre a través de la reconciliación con Dios a través de Cristo serán llamados hijos de Dios y herederos junto con Cristo de todo el control de lo creado por el Padre. Regresamos pues al propósito primario.

¿Ya notó que en ningúna parte de lo que hemos leido hay nada referente a la felicidad? Qué raro, ¿no es cierto?

1 Juan 5:12 (RVC)

El que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. El conocimiento de la vida eterna.

Con la llegada de Cristo, se vincula la vida al hijo de Dios. Es categórico el argumento de Dios de que quien no hace pacto con Cristo está fuera de la vida. Está fuera de su sentido, de su propósito y de su intensidad. Para Dios la vida NO corre. Es intensa, llena de emociones, es intensa, llena de tareas, es intensa, llena de metas, es intensa, llena de desarrollo, es intensa, llena de Dios. Habrá dolor, habrá pruebas, habrá alegría, gozo, poder, habrá mucha pero mucha intensidad. A esto se le llama vida en abundancia. ¿Habá felicidad? Sí, también. Pero ese no es el propósito de la vida.

Juan 10:9 (RVC)

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

 

 

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