67. ¿Es pecado el sexo?

Esta pregunta es recurrente entre los jóvenes de la mayoría de las iglesias. Sobre todo los jóvenes que están en pleno despertar de su sexualidad, están estrenando novia o novio, o bien están por contraer nupcias. Le explico: hay tres inquietudes que se tienen para formular esta pregunta y me gustaría mucho tratarlas con cuidado. Si es usted un consejero o consejera de jóvenes, le ruego tomar nota para identificar cuál es la inquietud de origen del cuestionamiento.

Te preguntan esto si:

1. Piensan que el sexo es perverso y que está mal explayarse al respecto incluso estando casados. El temor observado por los jóvenes por casarse en relación a la pecaminosidad del acto sexual se debe básicamente a nuestra educación. En dos patadas uno puede ir a la Escritura y notar que no hay nada malo en el sexo para Dios. Dios mismo quien lo creó, sabe de la delicada intimidad que se halla a través de este acto comprometido amoroso y placentero. Lo creó para que fuera el disfrute de los seres humanos. Las mujeres deben disfrutarlo tanto como los hombres, es correcto esforzarse en la búsqueda de un orgasmo que sea delicioso para nuestro cuerpo y al tiempo, para nuestro espíritu. El sexo debe ser el punto culminante de la decisión de amar a alguien. Es el punto de mayor intimidad entre dos seres humanos y Dios. ¿Dios en el sexo? Sí, Dios en el sexo. Dios ve esta relación desde su santidad, no tiene prejuicio alguno al respecto de nuestra desnudez y menos aún sobre el coito. Es totalmente legal, puro y santo dice la Escritura, desde el MATRIMONIO. Esta es la palabra clave: el matrimonio. Dios espera que el sexo se lleve a cabo con la certeza de que lo que se hace es digno delante del Señor y no un mero antojo de nuestro cerebro. Dios espera que haya compromiso en la pareja, que notemos que hacer al amor con otra persona, de acuerdo a Sus designios divinos, equivale a hacerse UNO con la otra persona. ¿Cómo pues podré explicar ser UNO con una mujer y con otra y con otra o con dos o más en la misma fiesta? Lo mismo para las mujeres, ¿se puede ser uno con un varón y luego dejar de ser uno para ser uno con otro? Vaya parece un trabalenguas pero esta es la lógica de este asunto. Y hay otra cosa más grave que tocaré en el siguiente punto.

2. Porque desean una justificación para tener sexo sin estar casados. La Biblia habla con naturalidad de la prostitución, del sexo fuera del matrimonio (adulterio), del sexo previo al matrimonio (fornicación), incluso del incesto (sexo entre familiares); habla con naturalidad porque Dios sabe que el sexo será una práctica común entre los seres humanos. Tarde o temprano, excepto en condiciones especiales, el ser humano tendrá que decidir acerca de ejercer su sexualidad. Que la Biblia hable con naturalidad de este tipo de sexo no significa que esté correcto. Todos los casos son condenados por ocurrir con perversidad (malas intenciones), sin compromiso alguno o con dolo, con deseos desordenados, o bien por estar fuera de la manera natural en que Dios planeó la sexualidad. No olvidemos que lo que se contrapone a la manera de pensar de Dios es pecado debido básicamente a que Él es soberano (el dueño de todo, pues). El sexo debe estar inscrito en la buena voluntad de Dios y así lo ha dictado con claridad: debe estar dentro de un compromiso matrimonial, debe ser naturalmente entre hombre y mujer y, sobretodo, debe haber una limpieza de conciencia como estar en la presencia de Dios. Dice la Escritura que los que creemos en Cristo formamos su cuerpo, ¿cómo pues, siendo el cuerpo de Cristo, vamos a explicar que nos acostamos con una prostituta haciéndole a él uno con ella? Esto es muy fuerte y muy grave. Atención en ello.

3. Porque ya no aguantan. Bueno, este suele ser la más recurrente de las inquietudes. A los 25 años de edad, nuestro lóbulo frontal adquiere la totalidad de su desarrollo y empieza a verse el mundo con cierto nivel de madurez. Las decisiones más trascendentes pueden tomarse con cierto nivel de coherencia. Pero antes estamos a merced de nuestro cambios hormonales. Todo nuestro cuerpo pide a gritos caricias, besos, contacto, ¡intimidad! Y si esto es antes, después de los 25 tampoco nos escapamos, sentimos que tenemos la madurez suficiente para estar más allá del bien y del mal. Las instrucciones de la Biblia para nuestra sexualidad nos parecen diseñadas para los "pequeños inmaduros" que van por el mundo sin saber lo que quieren. Bueno, esto es un engaño. Hay personas que son capaces de mantener su celibato con relativa facilidad estando comprometidos en alguna obra benéfica para el Reino de Dios. Hay quienes no, si somos de este último grupo, la Escritura es clara: cásense y dejen de estarse quemando.

Te acomodas con uno de tus novios, te habla bonito al oido, te baja el cielo, la luna y el mar, tú estás en esos días en que sientes que te quemas desde adentro y entonces decides quemarte desde afuera. Tu novio sube, baja y desaparece, sobre todo porque no le parece que seas la indicada. En muchos casos, irónicamente, se retiran debido a la facilidad con la que han conseguido convencerte. Ahora estás quemadita, si no es que embrazadita, y sigues tu vida, después de psicólogos y consejeros y a veces alguna reprimenda en la familia o en la iglesia. Así, quemadita, te enfrentas a las siguientes relaciones en tu vida. Este parece ser "el bueno", es una persona preciosa, no como el desgraciado aquel; además nunca te ha propuesto nada indebido, y ahora la que empieza a cansarse eres tú. Te preguntas si será hombre de verdad, si tiene alguna otra relación donde "desfogarse" (ignoro dónde has escuchado esta palabra), y lo persigues. Lo presionas y lo logras. Dejas de estar quemadita para estar quemada. El chavo sale por piernas como es lógico. Siguiente relación… En seis renglones más estarás tatemada (carbonizada). Mejor aquí me detengo. Piensa. El Señor tiene un plan claro para tu vagina. No hay nada de malo en llamar a tu vagina por su nombre. Dios también tiene un plan para el pene de tu esposo y ese plan es bello y perfecto. Espera. ¿No puedes? Entonces échale compromiso, busca un buen caballero que conozca al Señor y cásense para disfrutarse a gusto.

A los varones: Estamos en igualdad de circunstancias con las mujeres. Ellas no son las únicas que deben ser dignas, nosotros somos los más presionados por la escritura para mantener nuestra santidad ante el Señor porque dice la Escritura que tenemos una gran responsabilidad sobre nuestra familia. Hemos de conducir su vida espiritual debido a nuestra condición de varones. Así que ahí tienen, la santidad es prioritaria en nuestra vida y no tiene nada que ver con disfrutar del sexo, tiene que ver con aprender a obedecer a Dios y mostrar nuestro amor por Él en la relación con nuestra esposa.

Pidan consejo. Síganlo.

Otros artículos