70. ¿Dios es invisible?

Isaías 64:1 (RVR60)

¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia! 

Dios es Espíritu, no tiene como el ser humano un cuerpo físico, sensible, hecho de carne, huesos y sangre. Siendo espíritu resulta imposible verle (captarle con los ojos), pero nuestra fuente de información acerca de Dios dice algunas otras cosas acerca de ver a Dios.

La Escritura menciona en unas cuantas ocasiones el concepto de ver a Dios. Al parecer, la primera parte de este artículo, porción tomada de la Biblia, narra la expresión de un ser humano que se lamenta la falta de presencia física de Dios, tiene el tenor de lo que la mayoría de los seres humanos nos preguntamos: ¿por qué no baja Dios? ¿por qué no se aparece ante nosotros y nos habla directamente? Para esto hay varias respuestas posibles todas ellas vinculadas con la voluntad todopoderosa y soberana de Dios. Con esto quiero decir que si no se presenta frente a nosotros es porque no quiere; sin embargo creo que también tendría que ver con cosas lógicas que nos colocan en una postura de justificar algo injustificable porque no está en juicio, que es Su voluntad.

Por ejemplo: ¿usted qué cree que pasaría si un día Dios, el creador de todo el universo, el que ha hecho con el poder de su voz los soles, el espacio, los átomos, los mares, los rayos, la potencia de la energía del mundo, el calor, la luz, ese Dios inmenso e inquietante le habla desde los cielos? Primero creo que habría destrucción fulminate de seres vivos tan solo debido a la potencia de la voz. Si se presentara físicamente fulminaría nuestra vida tan solo por su calor y no habría cerebro que resistiera la potencia de su luz. Creo sinceramente que moriríamos sin remedio totalmente ciegos, sordos y locos.

Isaías 64:4 (RVR60)

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.

Sólo Dios se tolera a sí mismo, sólo Dios puede convivir físicamente con él mismo. Su presencia de poder puro, de energía infinita, de espacio incalculable, de voluntad creadora, de creatividad incomprensible, es intolerable a cualquier cosa gigante de la creación como un sol, o una galaxia, ¿cuánto más a los seres humanos?

Entonces, ¿a qué se refiere la Biblia cuando habla de haber visto a Dios?

3 Juan 1:11 (RVR60)

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

Ver a Dios implica conocer a Dios y eso se hace espiritualmente. Sólo aquello que es espiritual puede convivir con lo espiritual. Sólo nuestro espíritu puede conocer a Dios, sólo el espíritu que tenemos en nosotros puede verle, oirle, palparle. Obviamente esto es únicamente a través de un acceso irremediablemente útil: la fe. Si es posible creer, entonces podremos verle a través de nuestro espíritu, si no es posible creer, lo siento pero seguiremos esperando ingenuamente a que se presente Dios frente a mí para creer que existe. Verle es coocerle, conocerle es reconocerles y reconocerle es hacer su voluntad. Obedecerle.

Jesús. Este es el caso en el que Dios decide tomar un cuerpo humano para habitar completamente en él. Dios se integra a la existencia mortal de un hombre para ser su espíritu. Dios mismo era el espíritu de Jesús, por eso Jesús es Dios, porque no había una identidad ajena a la de Dios en él. Deje me explico: usted y yo tenemos un espíritu dotado por nuestro creador para nuestra conciencia y existencia; cada ser humano tiene este espíritu al que llamamos alma. Nuestra alma está contaminada por el pecado, es decir toda ofensa realizada en contra de nuestro Creador, y cuando buscamos y hallamos a Dios, nuestra alma puede ser purificada para habitar con Dios en su misma presencia. Espíritu con espíritu.

Supongamos ahora que mi alma se llama Michel (como me llamo yo), y tiene características mías, tiene una identidad derivada de mi propia maldad, mis deseos, mis locuras y desórdenes, pero el alma de Jesús no tenía esto. El alma de Jesús era el mismísimo espíritu de Dios con su entera santidad habitando en un cuerpo mortal, ese sí como el mío o el de usted. Por eso, Jesús es Dios. Dios mismo es el alma de Jesús. Esta puede ser una manera de decir que se ha visto a Dios, pero realmente no es exacta, se pudo ver el cuerpo de Jesús pero su alma (Dios), nunca. Sin embargo si no somos muy puristas podemos decir que es lo más cerca que estuvimos nunca de ver (captar con los ojos), a Dios.

Olvidémonos de la falacia interminable de querer fallecer en la presencia imponente de Dios y mejor busquemos creer (fe), para verle espiritualmente (conocerle), y hacer su voluntad (obedecerle).

 

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