71. ¿Dios es omnipresente? ¿Está en todos lados?

Omnipresencia. Esta extraña palabra denota una característica primordial de Dios. Es multicitada la omnipresencia de Dios, incluso hay a quienes les da por hacer preguntas ociosas acerca de si Dios está presente en el infierno, o si puede habitar en el fondo del mar, o si existe la posibilidad de que un átomo pueda contener a Dios; realmente es un asunto destinado a perderse en paradojas divertidas para el intelecto y ya. Ahora, pensemos un poco en la característica de Dios en cuanto a su habitación, en cuanto a su presencia física, más bien espiritual, y su estado de existencia.

La Biblia menciona algunas cosas que pueden arrojar cierta luz acerca de este asunto:

Salmos 139:7 (RVR60)

¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,
Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra.
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;
Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día;
Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
 
La primera cosa que podemos notar es que a Dios se le reconoce como espíritu. Las cosas espirituales se comportan de manera totalmente diferente a las físicas, no están confinadas, no dependen de las mismas leyes y menos aún presentan las mismas debilidades. El cine, la literatura, la cultura, etc., nos han ilustrado acerca de las cosas espirituales al grado que hemos creido que son fantásticas, falsas y, en el menor de los casos extrañas. Pero no olvidemos algo, el mundo espiritual ha estado ahí por mucho más tiempo que el físico, así, que siendo puristas, lo que resulta raro es el modo de comportarse de lo que es físico. Dios siendo espíritu y no cualquier espíritu sino el Espíritu más importante y poderoso de todos, no tiene manera de ser confinado para comportarse como cualquier cuerpo físico. Su presencia es eterna y ciertamente no tiene restricción alguna, como no sea las impuestas por sí mismo en el uso más completo de su voluntad.
 
Así, podemos aseverar que Dios no necesita habitación, su presencia está permanentemente donde desea. Está en plenitud en todo sitio. No olvidemos que todo esto tiene que ver con el poder creador de Dios, con ese poder que es capaz de TODO. Pero bueno, ese asunto es referente a otro tema que tocaremos más adelante. Por el momento, cabe quedarnos con la información más útil: no vale la pena tratar de ocultarse de Dios, Él está ahí… ¡y ahí, y allá y acullá!

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