75. ¿El matrimonio es un sacramento?

Wedding ring

Ante esta pregunta realmente no hay mucho que decir, pero lo haré de todas maneras. Mientras quiero dejarles el link a un tema mucho más importante que este, es un tema que, de resolverse, deja pequeñita a la preocupación de los compromisos adquiridos al casarse por la iglesia. Entremos en materia:

1. El matrimonio no es un sacramento. Al menos en la iglesia cristiana no Católica (IC). La IC promueve el matrimonio como un sacramento, una institución derivada de un acto litúrgico con trascendencia de eternidad, una fuerte dosis de obligatoriedad y por su puesto, las obligaciones derivadas de la intitución eclesial. Se le compara con la Santa Cena o el Bautismo y se considera como un ritual instituido para establecer relación con Dios. No está mal, pero no fue establecido por el Señor Jesús como sí lo fue la cena o el bautismo; no lo podríamos considerar un sacramento. Las iglesias cristianas a lo largo del mundo lo han comprendido así, como NO sacramento, y lo practican como un servicio religioso para los que formamos parte del cuerpo de Cristo. De hecho em países como México no tiene validez legal, es un servicio alternativo ya que ante las leyes mexicanas el matrimonio tiene validez como institución social sólo si se ha pasado por el Registro Civil, es decir ante el testimonio de la autoridad civil correspondiente.

2. El matrimonio es santo. Esto me gusta mucho. La Escritura dice que nuestro matrimonio se consuma ante Dios en el momento en que el ser humano se hace una sola carne con alguien más. Es verdad que hoy en día tenemos la costumbre de dar CONTROL Z (deshacer), como si se tratase de una computadora con casi todos los aspectos de la vida. Lo hacemos en la escuela, si no nos gusta la materia, la damos de baja; o en la religión, probaré en varias iglesias hasta saber cuál me agrada (esto implica varios CTRL Z); en los trabajos, al primer pleito termino con la relación laboral; en el matrimonio, cada conflicto trae un riesgo de divorcio, etc. Pero para el Señor el hecho de hacernos una sola carne con alguien más, que tiene que ver con un vinculo sexual pero sobre todo mental y espiritual, implica su santificación. El matrimonio debería conducirnos a apartarnos para nuestra pareja porque esto agrada a Dios. Ser santo significa ser APARTADO. El hecho de agradar a Dios a través de lo que hacemos en nuestra relación de pareja es lo más importante del matrimonio mismo. La santificación de esta relación no está determinada por tal o cual ritual sino por nuestra entrega física, emocional, espiritual y mental a otra persona ante el testimonio divino de que es así.

3. El ritual no hace al matrimonio. Es importante casarse legalmente, esto da testimonio ante nuestra sociedad y nuestras autoridades de que un hijo de Dios o una hija de Dios tienen respeto por las leyes y la autoridad social para gloria de Dios mismo, esto es que el buen nombre de Dios queda bien delante de todos. Es quizá ese ritual el que más importa para darle validez al matrimonio como una institución de compromiso social que debería ser indisoluble pero que, debido a la dureza del corazón del ser humano, se hace desechable. Lástima. Los rituales religiosos no deberían significar más que el testimonio ante la iglesia de que se han contraido nupcias. De hecho, en la mayoría de la iglesias, es indispensable presentar el acta formal de matrimonio expedida por las autoridades civiles y entonces y sólo entonces se lleva a cabo el ritual religioso. Debe tener el significado netamente testimonial y de gozo para los contrayentes ante el cuerpo de Cristo que es la iglesia. ¿Implica algo más? No. No debería.

4. El matrimonio por la iglesia no es para recibir la bendición de Dios. Es importante que recapacitemos sobre esto. Los rituales eclesiales son en su totalidad testimoniales, no implican la acción sobrenatural de Dios, a excepción de la oración de intercesión que, de acuerdo con la voluntad de Dios, podría o no causar la acción de Dios a favor nuestro, pero no el casorio. El ritual matrimonial no implica nada diferente a lo que dice la Biblia, o el acta que firmamos en el registro civil. Sugiero que escuchemos con atención a lo que nos estamos comprometiendo cuando nos casamos ante las autoridades que es lo que firmamos como comprimiso matrimonial. La Biblia por otra parte nos dice que nuestra elección matrimonial estará colocada delante del Señor en el momento en que nos unamos en una sola carne, entonces nuestro espíritu estará reunido con el de otra persona de manera indisoluble. Contar con la bendición de Dios en nuestro matrimonio no tiene que ver con el ritual sino con nuestra relación con Dios.

5. Existe el divorcio pero para Dios es pecado.

San Mateo 19:9 (RVC)

Y yo les digo que, salvo por causa de fornicación, cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.

Jesús contesta una pregunta sobre el divorcio. La ley de Moisés lo permitía por diversas causas, pero Jesús pone las cosas en claro. Es posible divorciarse por una sola causa: el adulterio de alguna de las partes. Sólo esa causa. Todo lo demás implica que los implicados en un divorcio y que se involucran con alguien más están en pecado de adulterio. Ni siquiera vale la paena agragar más a la claridad de las palbras de Jesús. No le busque justificaciones, esto es así delante de Dios. En nuestras sociedad parece la cosa más normal, pero para Dios tiene consideraciones espirituales importantes. Cuidado, esté usted casado o no por la iglesia o por lo civil o por los dos, no hay manera de librarse del pecado cometido ante Dios por causa de nuestro duro corazón. Puede no estar casado por la iglesia y eso no le exime del adulterio, salvo el caso que ya platicamos.

Ahí tiene, algo para reflexionar en miras a casarse. 

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