80. ¿Por qué los cristianos no creen en la Virgen María?

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La respuesta tiene que ver con varios aspectos distintos, primero, es necesario saber a qué nos referimos con CREER. Si se trata de la convicción de su existencia en la historia de Jesús, ciertamente lo creemos con toda nuestras fuerzas. Esto es que la intervención de una mujer (ser humano), en el nacimiento del Hijo de Dios está perfectamente documentado en la Biblia. No olvidemos que los cristianos basamos toda nuestra creencia en lo que dice la Escritura inspirada por Dios. Déjeme ser enfático: basamos TODA nuestra creencia en lo que dice la Escritura. Veamos entonces qué dice la Biblia sobre este tema.

Tomamos el episodio de la Biblia donde se narra el nacimeinto de Cristo: Evangelio de Lucas capítulo 1

26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. 29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería ésta. 30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. 35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Vemos que se trata de una historia muy hermosa en la que una mujer, de corta edad sin duda y desposada con José (tradición en la que se daban en matrimonio pero aún no habían establecido su hogar), esta mujer de nombre María escucha al ángel Gabriel para recibir indicaciones sobre lo que Dios quería que ella hiciera.

Era una mujer favorecida. Muy favorecida. Esto sin duda porque se trataba de una mujer admirable que seguía la voluntad de Dios como fácilmente deducimos si seguimos la lectura en el capítulo que estamos estudiando. Obedecía sin chistar las instrucciones de su Dios. No se apartaba en rebeldía de los caminos espirituales de Dios. Lo que el ángel estaba pidiendo significaba terribles problemas para una mujer en ese entonces. Salir embarazada sin estar con su marido era una verdadera desgracia y se castigaba duramente por la sociedad judía. José mismo, dado que la amaba, quiso dejarla en secreto, pero el ángel le dijo que no lo hiciera, que la tomara por esposa ya que todo esto formaba parte de una estrategia de Dios para estrecharse con el ser humano. Era un enorme sacrificio para María, pero ella siguió adelante confiando en el plan de Dios. ¿Una mujer ejemplar? Quizá. Lo más seguro es que fuera ejemplar. Sin embargo era un ser humano como cualquier otro, con una naturaleza pecaminosa heredada del pecado de los primeros seres humanos. Dios suele usar a personas que no son especiales para sus planes, ahí tenemos el caso de un pesacador cualquiera (Pedro), un perseguidor de la iglesia y complice de asesinato (Pablo), un infiel adúltero (David), una prostituta (Rahab), un cobrador de impuestos despreciable (Mateo), y en fin; María entonces, seguramente tendría sus detallitos. No los menciona la Escritura y tampoco son reelevantes. Lo importante es que María siguió las indicaciones dadas por el ángel.

Nace Jesús.

Y aquí es donde entra nuestra segunda aseveración de la palabra CREER. Creer también podría referirse a venerar, honrar, alabar, otorgar facultades de divinidad. Poner nuestra fe en ella. Y esto sí tiene dificultades entre los cristianos. No podemos hacer todo lo anterior con María porque la Escritura no dice que lo hagamos. La Biblia no la coloca como una deidad, ni siquiera como una intercesora, no dice que sea más poderosa que un hombre o una mujer común, habla de su santidad tanto como de la de cualquiera que cree en el Señor Jesús, es decir que tiene tanto poder como el que usted y yo tenemos como creyentes en Jesucristo y como depósitos del Espíritu Santo. Por cierto, todo lo anterior la Biblia SÍ lo dice acerca de Cristo: que es santo, que es Dios, que debe adorársele como Señor, que es el ÚNICO intercesor por nosotros delante de Dios, que recibirá toda honra y toda gloria por los siglos de los siglos, que es el Rey del universo y que es quien juzgará. No su mamá terrenal, sino Él. 

En cuanto a María, nada tiene que ver si tuvo más hijos o no, la Biblia dice que los tuvo, sin embargo no es su virginidad en el momento de concebir del Espiritu Santo lo que la hace apartada para Dios, si no que creyó en Jesús como salvador. Lo mismo usted y yo. Es una mujer que murió y que seguramente su alma disfruta hoy de la presencia de Dios, pero no robó el trabajo de los ángeles como para ser mensajera, no tiene el trabajo de Cristo de ser mediadora y menos aún, mucho menos aún, debe ser adorada en templos como si del mismo Dios se tratara. Admirable mujer, sin duda, obediente, dispuesta, y digna de haber atendido a nuestro Señor durante su estancia en esta Tierra. Lo recordamos y damos gracias a Dios por lo que fue su vida. 

¿Por qué hay templos entonces con su nombre? La Iglesia Católica Apostólica y Romana (IC) ha establecido estas directrices muy equivocadas, basados en algo que llaman tradición y que consideran que construye sus doctrinas tanto como la Escritura misma. Esta es una enorme diferencia con las iglesias cristianas del mundo. Tales iglesias consideran que le Escritura, únicamente la Escritura es la fuente de toda doctrina. Por eso, si una persona en su vida hace un milagro por cause de su fe en Cristo, y debido al poder recibido de Cristo, nosotros adoramos a Cristo por ello y no a la persona que realizó el milagro o la señal. La Biblia también dice con claridad que los muertos no regresan a este mundo y eso lo creemos con certeza, así que tampoco creemos en las apariciones, debido a que están claramente negadas en la Escritura.

Hoy, la muchacha virgen María, recibe cualquier cantidad de nombres derivados. Pongamos el ejemplo de México: en México a María se le llama Virgen de Guadalupe, en un nombre que cuesta trabajo explicar y que se ha convertido en la Madre de los Mexicanos, le dicen la Madre de Dios, le dicen la Reina del Cielo, Santísima Madre, etc. Esta figura del culto a María no está para nada contemplado en la Palabra de Dios. No tiene que ver con la fe cristiana, puesto que la fe cristiana tiene por centro a Cristo como lo dice su nombre y en la opinión de muchos teólogos se contrapone a la doctrina bíblica.

Así, procuremos tener en nuestra fe a quien debe estar en el centro de nuestra espiritualidad y demos a la memoria de María, la muchacha virgen que recibió a Jesús en su seno, la dimensión debida. Cristo dijo: SOY el único camino, la única verdad y la vida, nadie va al Padre si no es por mí. Después de esto, sólo queda dar a Cristo su lugar en nuestra vida, sólo hay un lugar para nuestra fe. 

Lucas 2

1 Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea; y allí estaba la madre de Jesús.
2 También Jesús y sus discípulos fueron invitados a la boda.
3 Cuando se terminó el vino, la madre de Jesús le dijo: «Ya no tienen vino.»
4 Jesús le dijo: «¿Qué tienes conmigo, mujer? Mi hora aún no ha llegado.»
5 Su madre dijo a los que servían: «Hagan todo lo que él les diga.»

 

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