78. ¿La mujer debe someterse al hombre? Primera Parte

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Normalmente este cuestionamiento va cargado de cierta dosis de inconformidad, coraje, frustración y rencor. Casi siempre es formulado con enormes ojos abiertos, ceños fruncidos y por supuesto, por las mujeres primordialmente. Sobre todas las que están en edad casadera. Entonces todo varón, en búsqueda de refugio, las envía con el pastor de la iglesia o alguno de los líderes bajo la aclaración: "No fue mi idea, esa es la orden del pastor".

 

Realmente no se trata de la orden del pastor y ciertamente va mucho más allá de los líderes de las iglesias, pero en muchas ocasiones la apreciación de este tema es equivocada y suele dejar más dudas que que respuestas. Tomando mucho valor, y considerando que este tema es delicadísimo para mis hermanas casaderas, lo intentaré explicar una vez más. Contrólese.

En el principio (leyó usted bien, esto viene desde el principio), fue creado el hombre con un propósito, esto se lee con claridad en Génesis 1:26 al 28:

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios,y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Entonces, nos queda claro que el propósito del hombre y de la mujer para ser creado era sojuzgar la tierra, hacerse señor y señora de ella y fructificar, obviamente todo esto era para que el nombre de Dios fuera reconocido como el Creador de todo, como el Señor de los Señores de la Tierra. Se esperaba que hubiera gratitud por parte del ser humano, que era la creación magnífica de Dios. En vez de eso hubo desobediencia, soberbia y pecado.
 
Sigamos con la historia. La mujer en particular tuvo propósito especial para el cual ser formada. Y esta parte de la historia la leemos en el mismo libro: Génesis 2:18
 
18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ése es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
 
Como podemos leer con claridad en la Escritura el propósito específico de la creación de la mujer fue, proveer compañía al hombre y una cosa especial: ser ayuda ideal para él. Una vez, creada las cosas ya eran buenas otra vez. Sí, otra vez. No olvidemos que Dios dijo que NO era bueno que el hombre estuviera solo y esto lo llevó a crear a las damas. La armonía del mundo estaba perfecta ahora, su creación máxima, el ser humano, estaba listo para enseñorearse sobre lo creado. Y entonces vino el pecado. Y perdimos el propósito original del ser humano. Se perdió el privilegio y vinieron dos consecuencias de la desobediencia, una para cada culpable: al varón se le dijo (capítulo 3 de Génesis):
 
17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
 
Ya no era señor de la Tierra. La Tierra le daría cualquier cosa (su alimento, primordialmente), con dificultad. Y a la mujer ya la había sentenciado:
 
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
 
Y ahí fue donde se perdió lo ganado. No habría ayuda idónea sino una persona sometida a otra, no habría esta mujer con las habilidades complementarias para el varón, no habría más esta circunstancia en la que ambos harían, en compañía mutua y ayuda perfecta. Lo que habría es el sometimiento de la voluntad de la mujer al hombre. Así viven todos aquellos que están sin Dios y en desobediencia continua. Dije bien, los que están sin Dios y que están bajo la naturaleza de pecado del ser humano, sin reconocer la salvación de Dios y su amor gigante, viven de esa forma. ¿Vemos violencia contra la mujer en casi todo aspecto de su vida? Sí. ¿Vemos varones que abusan de su fuerza o de su dinero o de sus palabras? Sí. ¿Lo vemos en todas partes del mundo? Sí. ¿Lo seguiremos viendo? Sí. ¿Es culpa de Dios? No. Dios aplicó la sentencia como pago del pecado. Lo había advertido y lo había hecho saber al hombre. El hombre despreció la advertencia y ahora sufre las consecuencias.
 
Pero esta sólo es la PRIMERA PARTE, hay buenas noticias más adelante. No se quede sólo con esta infromación porque esto no termina aquí, apenas estamos empezando. En mi artículo siguiente podrá ver el desenlace, magnífico desenlace por la intervención del amor de Dios.
 

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