88. ¿Qué es la iglesia de Cristo?

La verdadera pregunta tendría que ser ¿QUIÉN es la iglesia? La iglesia es un conjunto de personas. Muchas veces pareciera que la palabra iglesia denota un lugar, un sitio, un edificio, pero según la Biblia esto es incorrecto. En todo caso, llamaremos al sitio o a la casa, a la edificación usada para reunirnos y alabar a Dios: templo. ¿Es impropio, entonces, decir que vamos a la iglesia? 

Pues no necesariamente, depende específicamente de lo que nosotros deseemos decir con esa expresión. Si se trata de que vamos a un templo, pues sí, resultaría incorrecto. Pero si nos referimos a que vamos a lo que la iglesia es y hace, entonces estamos en lo correcto. -Voy a reunirme con la iglesia- sería lo indicado.

¿Entonces qué es la iglesia? La iglesia es un cuerpo. El cuerpo del Señor Jesús, con todo lo que esto implica: múltiples órganos, extremidades, tipos diversos de componentes, células, materiales biológicos, con lo maravilloso que un cuerpo es, con la coordinación que requiere, con el sinfín de acciones para llevar a cabo un delicado movimiento, con alma, huesos, músculos, piel. Un cuerpo vivo. Un cuerpo dignísimo.

Esta figura, aunque no es literal, sí le puede ofrecer el sentido más profundo de la creación de un grupo tan heterogéneo y que persigue la unidad de un solo cuerpo. Ya hemos mencionado en otros artículos que Dios no tiene representantes en la Tierra, refiriéndonos al Papa Católico particularmente, pero el Señor Jesús sí que tiene quien le represente. No es una sola persona, pero sí es un solo cuerpo.

1 Corintios 12:12-18 (RVR60)   12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
 14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

Si consideramos esta figura podemos fácilmente darnos cuenta de algunas analogías con el comportamiento del cuerpo y el comportamiento de la iglesia. 

1. Unidad. Hay unidad entre lo miembros del cuerpo; no hay un miembro que le diga al otro que no le necesita, a menos que se trate de una patología, los miembros del cuerpo no dañan a los otros miembros por ser distintos. Todos tienen la certeza de que pertenecen a la misma estructura general. Todos hacen su labor por el bien de la unidad del cuerpo. Se cuidan mutuamente, protejen a los más débiles, cobijan a los más necesitados. La unidad de la iglesia es el amor a Cristo.

2. Propósito. Muchas personas no tenemos claro el próposito de nuestra vida, pero esto no significa que nuestro cuerpo no esté facultado para seguir una meta común. Si nos dirigimos al norte, el cuerpo se desplaza hacia allá sin dejar atrás a nadie. El camino debe ser andado, se debe llegar a cumplir el propósito establecido. Ningún miembro se queja o se queda, todos trabajan para cumplir el objetivo. El propósito de la iglesia es construir el reino de amor de Cristo.

3. Cabeza. El cuerpo debe tener quien le dirija, quien coordine, quien unifique. Una cabeza que indique lo que se ha de hacer. La cabeza conoce a la perfección el funcionamiento de cada parte del cuerpo, sabe cuál es su función, de lo que es capaz cada uno de los miembros, es facultad de la cabeza que nuestros recursos sean excelentemente aprovechados, compensando y adaptandolos a su mejor labor. ¿Qué pasaría si nuestro ojo se resistiera a hacer lo que mejor sabe hacer debido a que preferiría tener la comodidad del oido o la importancia del corazón? Por eso es la cabeza quien pone a cada quien en su lugar. El más idóneo para el cuerpo en su totalidad. La cabeza de la iglesia es Cristo mismo.

4. Identidad. El cuerpo sabe que es uno, los miembros saben que pertenecen, los miembros se identifican entre sí y se cuidan. Tienen un nombre como cuerpo. El hígado de Ana es Ana misma, no es Míchel o María, es Ana. Los cuerpos no se revuelven, defienden su identidad y participan con afán de ella. La identidad de la iglesia es ser hijos de Dios, como Cristo.

5. Presencia. El cuerpo es físico. Así, se le puede ver, se le puede notar, se puede interactuar con él. El cuerpo permite que haya relación. Dios está consciente de la importancia de que haya una presencia física de Él en la Tierra. Es importante para el ser humano ser capaz de ver, de oir, de palpar, la presencia de Dios entre nosotros. La presencia de Dios en la Tierra está manifestada de manera reelevante con la existencia de Cristo. Físicamente, Jesús (Cristo), fue la luz del mundo mientras estuvo aquí, y luego estableció que su cuerpo quedaría como esa luz que él fue, antes de ir al Padre. La iglesia es la presencia de Cristo en el mundo.

S.Juan 9:5 (RVR60)   Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

S. Mateo 5:14-16 (RVR60)   14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Efesios 5:8 (RVR60)   Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.

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