82. ¿Debemos bautizar a los niños?

¡Uy, tema complejo! Se trata de un tema realmente polémico dentro de las iglesias cristianas. Defino iglesia cristiana a aquella que se muestra como seguidora de Cristo, su doctrina y su manera de ver el mundo. Creyentes en Cristo, en su divinidad, en su humanidad y en sus acciones poderosas para religar a la humanidad con su Creador. Consideramos entonces que una iglesia mariana será la que venere, honre, confíe, e incluso alabe a María. O una iglesia papista la que tenga al Papa como líder en vez de a Jesús mismo, quien vive y gobierna su iglesia. Aclarado esto vamos al tema:

Las iglesias cristianas, depués de la posición de rebeldía presentada ante la Iglesia Católica Apostólica Romana (IC) a través de Lutero, Calvino, Juan Knox, y muchos más, empezaron a replantear las viejas costumbres de la IC, hicieron ajustes en la doctrina que practicaban, puesto que de sus filas salieron con su rebeldía, y se acercaron a la fuente misma de toda doctrina: la Biblia.

Si estamos tan apegados a la Biblia misma, ¿entonces por qué resulta un tema polémico? Bueno, porque resulta que la Biblia no dicta el procedimiento de lo que hay que hacer con el bautismo, es necesario interpretarla al respecto. Deja ver que era una práctica que existió desde la iglesia primitiva, lo presenta como una instrucción, un sacramento instituido por el mismísimo Señor Jesús y después de eso, da por hecho que sabremos qué hacer. Pero con el paso del tiempo nuestro conocimiento acerca de esta práctica simbólica tan importante nos ha abandonado al grado que hoy los estudiosos se devanan los sesos para entender cómo era la práctica y para qué habría de seguirse la instrucción de Jesús. No por por qué, si no para qué. Lo deseable era saber cuál es su propósito, para hacerlo con tal conocimiento de causa. Cómo se hacía, para hacerlo con tál método, A quién se le hacía, para hacerlo correctamente. Y en eso llevamos unos 500 años.

Lo que la Biblia permite deducir tiene muchas interpretaciones pero todas ellas son, esperamos, en buena lid. Estudiemos un poco para entender esta doctrina.

Calvino mismo hizo una enorme aportación a este tema mismo que podemos leer a profundidad aquí.

Pero veamos algo un poco más a posteriori. A mi manera de ver, derivado de nuestra vocación presbiteriana, con pasado Calvinista, el bautismo infantil está perfectamente alineado con lo que dice la Escritura y debido a la superficialidad de este blog, que es básico, pondré sólo una decena de argumentos, sabiendo que son muchos más.

1. La Biblia plantea un pacto hecho entre Dios y Abraham y está descrito en Génesis 17. Tal pacto, afirma los términos y la vigencia del mismo. Esto establecido por Dios mismo: 7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 

2. Todo pacto en la Escritura va acompañado de una parte que hará el Señor y una parte que hará el humano. Este pacto no es la excepción. A Abraham le es dicho que el tal pacto tendrá validez solamente si se cumple la primera parte del mismo: 1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 2 Y pondré mi pacto entre mí y ti.. 

3. Entonces el Señor enumera los términos del pacto. La parte que Él realizará, de cumplirse lo solicitado a Abraham que es ser perfecto y andar en los caminos de Dios (hacer su voluntad y seguirle con amor), es sorprendente: 7 Estableceré mi pacto contigo y con tus descendientes. Será un pacto perpetuo, y yo seré tu Dios y el de tu descendencia. Aquí empieza uno de los debates. ¿Hablaba Dios de los hijos carnales de Abraham?

4. No. La Biblia con una aseveración importante nos aclara este punto, se trata de hijos por la fe, la descendencia de Abraham es la descendencia por la fe. Los que tenemos esta fe, podemos considerarnos hijos de Abraham en el más vasto sentido de la palabra. Esto lo dice en Gálatas 3:  6 Así Abrahán creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7 Sepan, por tanto, que los que son de la fe son hijos de Abrahán. 8 Y la Escritura, al prever que Dios habría de justificar por la fe a los no judíos, dio de antemano la buena nueva a Abrahán, cuando dijo: «En ti serán benditas todas las naciones.» 9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abrahán.

5. Somos herederos de aquel pacto. La vigencia del mismo desde el principio es clara. Pero hay algunos creyentes que piensan que el pacto del Antiguo Testamento ha sido abrogado por Cristo, quien es un verdadero parteaguas en las cosas espirituales. Pero hay un texto de la Escritura que alcara que los pactos no fueron abrogados sino todo lo contrario: fueron confirmados por Cristo: Leamos Romanos 15:8:  8 Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia…
 
6. Hay una señal para tal pacto. Un símbolo que da testimonio de nuestra conformidad con el pacto, es nuestra firma en el contrato: la circuncisión. En Genesis 17 que hemos estado leyendo establece este símbolo del pacto, al grado que quien no cumpliese esto habría roto el pacto. Durante la vida de la primera iglesia de Cristo, en los tiempos de Pablo se empezó a tener un debate relacionado con la inclusión de personas no judías a la nueva fe a través de la circuncisión. A las personas no judías se les llamaba GENTILES. Así, todos nosotros somos gentiles, excepto claro está, los lectores que son judíos. Esto era un conflicto serio y Pablo tuvo que poner orden de alguna forma, inspirado por el Señor. Sabiendo que lo Escrito por Pablo es Escritura, útil para enseñar, redargüir y crecer en justicia, Pablo enseña que modificaremos el símbolo. La señal será cambiada. No el pacto, sólo la señal. Leamos Colosenses 211 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
Dice que siendo bautizados en Cristo su circuncisión llega a ser la nuestra. Cosa reelevante y que nos incluye en el pacto nuevo a pesar de ser gentiles incircuncisos.
 
7. El pacto es para nosotros y nuestros hijos. No tengo nada que agregar a lo que afirma Hechos 2:39: 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Nosotros somos esos "para cuantos el Señor llamare".
 
8. La señal del pacto no tiene que hacerse en conciencia. Los niños no eran circuncidados teniendo conciencia de lo que hacían, eran circuncidados en la fe de los padres. En el bautismo es similar, nuestra señal es en la fe, no para la fe. En la santa cena es disinto puesto que la pascua y la santa cena era una remembranza que tenía que hacerse en pleno uso de conciencia. Incluso Pablo dice que nos probemos a nosotros mismos antes de participar de la cena, para esto es necesario tener conciencia clara de lo que se hace.
 
9. Nuestros hijos tienen la promesa, por el pacto, de tener a Jehová por Dios. Estarán apartados para Él. Le servirán, le podrán amar, sabrán de Él, serán santos (apartados) para Él. Nacerán junto a la Puerta, junto al Camino. Todo el tiempo mientras se mantenga el pacto por la parte humana. Somos colectivos. El Señor nos considera colectivamente, por un hombre entró el pecado a la humanidad, no le afectó sólo a él sino a todos. Por un hombre fuimos salvos también, no fue salvo sólo él sino todos los que creen. Por un hombre que ocultó los ídolos se afectó a todo el pueblo en los tiempos del desierto. Por un hombre o una mujer que cree se santifican los suyos. 1 Corintos 7:14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Créalo hermano o hermana, sus hijos son santos delante del Señor debido a esta visión colectiva que Dios tiene de nosotros como familia, como pueblo, como iglesia. 
 
10. El bautismo es cosa de mostrar la fe, no es para salvación. Realmente se trata de una forma de dar señal de un pacto que fue dado a los padres en la antigüedad pero que tiene vigencia actual, es la señal que da testimonio de lo que creemos a cerca de la promesa, de ninguna manera podremos ser salvos por bautizarnos, ni infantes ni en edad adulta. Es importantísimo este punto, la IC y otras iglesias piensan que pueden "cristianizar" a sus hijos por el bautismo, pero no es así, la una manera de ser cristiano es recibiendo al Señor en nuestro corazón, cosa que harán nuestros hijos tarde o temprano sin poder resistirse a Dios, en esto creemos y agradecemos a Dios su consideración y amor por los nuestros. Si, debido a la evidencia que muestra la Escritura usted puede creer la palabra del Señor dada a Abraham y reiterada por Jesús, entonces no se pierda del privilegio enorme de poner señal sobre sus hijos. Si tiene duda, absténgase hasta convencerse por medio del Espíritu Santo, puesto que ponemos señal a lo que creemos, no ponemos señal para creer.
 
Un abrazo a todos y todas, escríbame de vez en cuando:
Míchel Marín 
yocreo@comoesdios.com
o deje su comentario, sólo le pido que lo deje con el debido respeto y amor por su hermano en Cristo.