70. ¿Dios es invisible?

Isaías 64:1 (RVR60)

¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia! 

Dios es Espíritu, no tiene como el ser humano un cuerpo físico, sensible, hecho de carne, huesos y sangre. Siendo espíritu resulta imposible verle (captarle con los ojos), pero nuestra fuente de información acerca de Dios dice algunas otras cosas acerca de ver a Dios.

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69. ¿Cómo es Dios?

Enorme pregunta, respuesta gigantesca. De hecho es imposible conocer todo lo que Dios es. No hay nada que nos permita conocerle completamente, no existe manera de contener lo que Él es en una mente tan estrecha y limitada como la nuestra. Y eso que apenas utilizamos entre el 10 y el 20% de nuestra capacidad cerebral. Lo que resulta ingenuo es pretender conocer a Dios sin haber estudiado a profundidad el vínculo único con el contamos. Pero a ver, tratemos de explicarnos mejor.

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68. ¿El trabajo es un castigo?

Aunque a veces lo parece, el trabajo no puede ser considerado un castigo. Esta idea surge de la lectura del Génesis cuando el Señor, después de descubrir el pecado del ser humano, distribuye las consecuencias de tales desafortunadas decisiones. Pero realmente el trabajo es algo que ya teníamos incluso antes del pecado. Si acaso podemos decir que nuestro trabajo era ligero y por consecuencia de la soberbia que llevó a la desobediencia a la voluntad de Dios, el trabajo ahora es pesado.

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67. ¿Es pecado el sexo?

Esta pregunta es recurrente entre los jóvenes de la mayoría de las iglesias. Sobre todo los jóvenes que están en pleno despertar de su sexualidad, están estrenando novia o novio, o bien están por contraer nupcias. Le explico: hay tres inquietudes que se tienen para formular esta pregunta y me gustaría mucho tratarlas con cuidado. Si es usted un consejero o consejera de jóvenes, le ruego tomar nota para identificar cuál es la inquietud de origen del cuestionamiento.

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66. ¿El propósito del ser humano es ser feliz?

Quizá la más antigua pregunta del ser humano es ¿cual es el significado de la vida? ¿cuál es su propósito? Muchas formas de pensamiento a través de la historia han dado trámite a buscar respuesta para estas preguntas que casi son retóricas. La verdad es que es inútil pensar en la vida porque no hay respuesta en la ciencia al respecto de su causa y menos aún de su significado. La ciencia ha hecho esfuerzos inmensos para definirla pero es demasiado compleja para hacer tal cosa. No me mal entienda, la vida incluso podría hallar una definición en sus características, en su comportamiento o incluso en su composición, pero no es a eso a lo que nos referimos; lo que nos atañe es ¿qué propósito tiene la vida? Puesto que no pasaría nada malo si todo fuera inerte y sin vida, entonces, ¿para qué fue diseñada? ¿Sabe usted que la Biblia habla de ello?

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65. ¿Cristo es para los jóvenes?

Excelente pregunta. Durante todo el siglo pasado estuvimos inmersos en la revolución que causó dentro de las iglesias cristianas, un movimiento juvenil que muy pronto se convirtió en un ministerio. El Esfuerzo Cristiano, que así se llamó a esta atractiva aglomeración de jóvenes estudiantes, vivió por mucho tiempo a la voz de batalla: "Por Cristo y por su iglesia" y se convirtió poco a poco en luz para muchos más jóvenes que aún no conocían de Jesús como redentor. Hoy en día, muchos movimientos juveniles han iniciado con menor o mayor fuerza a lo largo de los países latinoamericanos, pero ¿son realmente de Cristo?

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64. ¿Somos luz del mundo?

Fíjese que hace un tiempo decidimos en nuestra iglesia que tendríamos que establecer una visión para que nuestros hermanos y hermanas y sus familias pudiesen estar unidos en un mismo Éspíritu como dice la Biblia. Para esto consultamos la Escritura y aplicamos precisamente lo que el Señor Jesús tenía planeado como visión para los Hijos de Dios: ser luz y sal de este mundo. ¿Qué significa esta metáfora?

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63. ¿Carismáticos en mi iglesia? Segunda Parte

Pero no me mal entienda, el hecho de que haya carismáticos en mi iglesia no implica que se tenga que dividir. He conocido iglesias, incluyendo la Iglesia Católica Apostólica Romana (IC), que han aprendido a convivir con sus movimientos carismáticos y tales se quedan en sus iglesias motivados por la enorme necesidad de llevarlas al cambio. Su amor por la iglesia donde han crecido es más fuerte que su comodidad o confort. En las iglesias cristianas también podemos contar enormes cantidades de grupos carismáticos que se han quedado ahí con la ilusión que ir modificando las viejas liturgias con el paso del tiempo. Su persistencia, impulsada por el amor, es un extraordinario ejemplo que lo que Jesucristo pide a los hijos de Dios: ser luz y sal de la Tierra, es decir influencia en su entorno.

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62. ¿Carismáticos en mi iglesia? Primera Parte

Hace varios años llegó un movimiento especial a los grupos cristianos de México. Inclusive la Iglesia Católica Apostólica Romana (IC) se vió afectada por este grupo de personas que experimentaban algunas caractarísticas peculiares. Iglesias históricas como la Iglesia Presbiteriana, la Iglesia Bautista, la Iglesia Metodista, Luterana y otras han visto cómo sus jóvenes se inclinan por estas características para unos raras y para otros inclusive desordenadas y dañinas. Carimáticos o carismatismo es el nombre que se le ha dado a este movimiento que se hizo fuerte en los 70. Pero, ¿por qué hablo de movimiento y no de denominación o grupo religioso?

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61. ¿Qué tan malo es el Carnaval?

Hace unos años me encontré en la dinámica de averiguar qué es lo que hacía tan especial al Carnaval. Averigüé entonces que miles de personas se reunen alrededor de un ritual masivo y sin contenido espiritual alguno en preparación a la llegada de la Semana Santa o la también conocida como la Semana Mayor. Uno de los comentarios que escuché en ese entonces tenía que ver con la idea, nada sensata, de provocar al cuerpo, llevarlo a su límite debido a que más adelante vendrían los días de guardar.

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